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AÑO NUEVO CHINO EN SAN LUIS POTOSÍ

Memoria familiar y celebración comunitaria

Por Estrella Govea PULSO

Febrero 16, 2026 03:00 a.m.

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Galeria

La celebración del Año Nuevo Chino en San Luis Potosí no surge como un espectáculo aislado ni como una exhibición folclórica. Se construye desde la memoria familiar de los descendientes chinos que habitan la ciudad y desde un proceso comunitario que, con el paso de los años, ha dado forma a una celebración pública con identidad propia.

En 2026, el Año Nuevo Chino inicia el 17 de febrero, fecha determinada por el calendario lunisolar que rige esta festividad y que se calcula a partir de la segunda luna nueva posterior al solsticio de invierno. 

Este sistema explica por qué la celebración cambia cada año y por qué el inicio del ciclo no responde a una fecha fija. En esta ocasión, corresponde al Año del Caballo de Fuego, una combinación simbólica asociada al movimiento, la energía y la acción, reforzada por el elemento fuego, vinculado con la vitalidad y la renovación.

Aunque el inicio formal del año ocurre en esa fecha, en la capital potosina la celebración se realizará el sábado 21 de febrero, en el Atrio del Museo del Virreinato. 

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DE LA INVESTIGACIÓN ACADÉMICA A LA COMUNIDAD ORGANIZADA

La historia de esta celebración en San Luis Potosí se remonta a 2023, cuando una investigación sobre migración china de Greta Alvarado e impulsada desde El Colegio de San Luis propició el encuentro entre descendientes que, hasta entonces, no se reconocían necesariamente como una comunidad articulada. A partir de ese proceso, el Año Nuevo Chino comenzó a tomar forma como un espacio de reunión, memoria y transmisión cultural, sostenido directamente por las familias descendientes.

MEMORIA MIGRANTE Y VIDA COTIDIANA

Desde su historia familiar, Dalia Wong Castañeda sitúa la celebración actual en un proceso de larga duración marcado por la migración. Su padre llegó a México a los 18 años, huyendo del conflicto político en China, y recorrió distintas regiones del país antes de establecerse en San Luis Potosí. Como muchos migrantes chinos de su generación, se dedicó al comercio y a la restauración, actividades que le permitieron integrarse a la vida económica local, al tiempo que mantenía vínculos con otros paisanos que siguieron rutas similares, especialmente en zonas mineras.

Esa experiencia migrante influyó en la forma en que las tradiciones se vivieron dentro de su familia. Durante décadas, el Año Nuevo Chino no fue una festividad celebrada de manera visible o sistemática en el ámbito doméstico.

La prioridad estaba puesta en el trabajo, la integración y la estabilidad familiar, más que en la reproducción abierta de costumbres heredadas.

RECUPERAR TRADICIONES DESDE EL ENCUENTRO

La conformación de la comunidad de descendientes permitió reconocer vínculos familiares que antes no eran evidentes

A partir de la organización del Año Nuevo Chino, personas que compartían apellidos, historias migrantes o lazos indirectos comenzaron a reunirse y a reconstruir una memoria común.

Para Dalia Wong, este proceso transformó la celebración en un espacio de encuentro intergeneracional, donde hijas, hijos, nietas y nietos participan activamente y se apropian de símbolos que antes conocían solo de manera fragmentaria.

La recuperación de prácticas, símbolos y significados no responde a una reproducción exacta de la festividad tal como ocurre en China, sino a un proceso de resignificación situado, marcado por la vida cotidiana en México y por las trayectorias particulares de cada familia.

SÍMBOLOS, FECHAS Y SIGNIFICADOS

En este contexto, los símbolos que rodean la festividad adquieren un sentido específico. El color rojo, presente en decoraciones y vestimenta, se asocia con la buena fortuna y la protección. Las danzas del león y del dragón, acompañadas por música y percusiones, representan la renovación del ciclo y el cierre de la etapa anterior. A estas prácticas se suma la escritura de deseos para el nuevo año, que posteriormente se queman como gesto simbólico de despedida y comienzo.

La comida también ocupa un lugar central, no como exhibición gastronómica, sino como práctica de convivencia. Platillos preparados de manera colectiva y compartidos en familia refuerzan la importancia del encuentro y la continuidad generacional, uno de los ejes de la celebración.

EL ESPACIO PÚBLICO COMO DECISIÓN CULTURAL

Abrir el Año Nuevo Chino al espacio público responde a una decisión consciente. No se trata de presentar un espectáculo, sino de compartir prácticas culturales desde el conocimiento y el respeto.

Para Dalia Wong, esta visibilidad también implica enfrentar prejuicios y estereotipos que persisten en torno a la comunidad china. En su experiencia, el desconocimiento ha dado lugar a interpretaciones simplificadas, pero considera que el acercamiento cultural y el diálogo permiten modificar esas percepciones y reconocer la aportación histórica de la migración china a la vida local.

UNA CELEBRACIÓN CON IDENTIDAD PROPIA

Más que replicar una festividad externa, el Año Nuevo Chino en San Luis Potosí se ha configurado como una celebración construida desde la memoria familiar y el trabajo comunitario. En ese cruce entre historia migrante y organización colectiva, los símbolos y las prácticas encuentran un significado propio, que se renueva cada año y que invita a conocer una parte de la diversidad cultural que forma parte de la historia de la ciudad.