Cuando la escultura deja de ser un objeto
En "Levitaciones e Hipersuperficies", muestra de Ricardo Rendón
Galeria
En "Levitaciones e Hipersuperficies", Ricardo Rendón reúne casi tres décadas de trabajo alrededor de una pregunta que atraviesa buena parte de su producción: ¿en qué momento sucede una obra? La exposición reúne escultura, instalación, performance y sonido, pero también procesos que continúan ocurriendo frente al público, esta puede visitarse en el Museo Federico Silva.
El equilibrio, la gravedad, la tensión, los materiales y las condiciones del espacio se convierten en elementos activos dentro de las piezas.
Para Rendón, la muestra también representa la posibilidad de revisar distintas etapas de su trayectoria y establecer un diálogo con la obra de Federico Silva, cuya colección escultórica forma parte del recorrido. A partir de ese encuentro, algunas piezas fueron creadas específicamente para el museo y otras se adaptaron a las características de sus salas.
DEL TRABAJO DIGITAL A LA MATERIA
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El acercamiento de Rendón a la escultura comenzó con un cambio en su manera de entender el trabajo artístico. Durante su formación universitaria realizó proyectos digitales, video, fotografía, instalación y sonido, pero llegó un momento en que decidió acercarse directamente a los materiales y al trabajo manual. "Decidí acercarme más hacia el trabajo que involucraba mi persona de manera directa, con las manos, con el cuerpo, la percepción háptica", explica.
Ese interés lo llevó a explorar oficios como la carpintería, la herrería y la construcción, además de recuperar herramientas y procedimientos de esos ámbitos. El objetivo no era únicamente aprender una técnica, sino cuestionar la propia idea del trabajo y su relación con la práctica artística.
De ese recorrido surgió uno de los elementos centrales de su investigación: la plomada. La herramienta, utilizada en la construcción para establecer una línea vertical, le permitió encontrar una relación entre materia y fuerzas físicas.
"La plomada me pareció como una herramienta fundamental", señala. Su funcionamiento depende del peso, la gravedad y la tensión ejercida sobre el hilo, un equilibrio que nunca permanece completamente estático.
UNA OBRA QUE OCURRE
Esa lógica puede observarse en "Geometría en equilibrio", una instalación formada por cables y plomadas que aprovecha las características arquitectónicas del espacio para generar una composición que permanece en tensión.
La pieza no funciona como una escultura cerrada. Si se retira una de las plomadas, el sistema cambia y los cables pierden la tensión que sostiene la estructura. "Me gusta que es un trabajo colaborativo entre la fuerza de la tensión, la gravedad, la atracción de la Tierra y los materiales", explica Rendón.
La obra no existe únicamente como un objeto producido por el artista, sino como un fenómeno que continúa desarrollándose. "Es un trabajo que está sucediendo", resume.
La idea del proceso también está relacionada con una de las preguntas que han acompañado su trayectoria: cuándo se genera una obra. Puede ser durante su producción, cuando se presenta, cuando se documenta o incluso cuando el espectador interviene en ella.
ROMPER CON EL "NO TOCAR"
En varias de sus piezas, Rendón busca que el espectador deje de ocupar únicamente el lugar de observador. Algunas obras necesitan ser activadas, tocadas o movidas para completar el proceso.
Esa activación puede producir sonido o movimiento, pero también puede depender de factores como la luz, el viento, la gravedad o las propias personas que recorren la exposición.
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