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LA AMISTAD COMO TERRITORIO COMÚN

Un mural sobre el acompañamiento femenino, de la artista Susana Rivas

Por Estrella Govea PULSO

Enero 19, 2026 03:00 a.m.

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Galeria

Florecer en cercanía es un mural de la artista Susana Rivas; parte de una experiencia personal para hablar de vínculos compartidos y se encuentra en el Museo de Arte Contemporáneo de San Luis Potosí. La obra propone una lectura visual de la amistad entre mujeres como una red viva, cambiante y sostenida en el tiempo, incluso cuando la cercanía física se transforma.

CRECIMIENTO INDIVIDUAL Y COLECTIVO

El mural toma como punto de partida la idea de un jardín común: relaciones que se cultivan, se cruzan y dejan huella. Para la artista, no todas las conexiones permanecen, pero cada una aporta algo al crecimiento individual y colectivo. "Todas las mujeres que pasan por nuestra vida van dejando sus semillitas, algunas florecen mucho tiempo y otras de formas más pequeñas, pero todas aportan", explica.

Esta reflexión surge desde un momento vital específico. Rivas se encuentra en una etapa en la que las amistades se dispersan geográficamente, cambian de rumbo o se reconfiguran. Sin embargo, el vínculo se mantiene. "Aunque exista la distancia, cuando nos vemos sigue estando esa cercanía y ese interés por saber cómo está creciendo cada una", señala.

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DIVERSIDAD DE HISTORIAS 

EN UN MISMO ESPACIO

En el mural se pueden identificar múltiples escenas y personajes que conviven en un mismo plano visual. No se trata de un relato lineal, sino de un conjunto de historias que dialogan entre sí. Aparecen mujeres de distintas edades, contextos y actividades, algunas directamente ligadas a la vida de la artista y otras que representan experiencias compartidas.

Entre los elementos que atraviesan la obra destacan las mujeres que habitan el espacio público, figuras asociadas al activismo y la protesta, escenas de cuidado, meditación y movimiento referentes familiares como la madre y la tía de la artista y símbolos vegetales que conectan las distintas narrativas. 

Sobre esta diversidad, Rivas subraya que ninguna experiencia femenina es igual a otra. "Tu realidad nunca va a ser la misma que la de la mujer que está sentada a tu lado, pero siempre podemos aprender algo de las historias de las demás", afirma.

COLOR, SÍMBOLOS Y PROCESO CREATIVO

El uso del color es clave en la construcción del mural. La artista recurre a una paleta saturada, dominada por morados, rosas, naranjas y amarillos, como una forma de traducir emocionalmente la idea de conexión. "Tanto la paleta como los trazos y las formas están pensados desde lo que yo asocio con estas relaciones entre mujeres", explica.

Las flores, semillas y plantas no funcionan como ornamento, sino como símbolos afectivos. Para Susana, estos elementos remiten tanto a su historia familiar como a la idea de crecimiento compartido. Cada planta representa un vínculo distinto que se conecta con los demás dentro de la composición.

AMISTAD COMO GESTO CONSCIENTE

Aunque el mural nace desde lo personal, Rivas reconoce su dimensión colectiva y política. Para ella, toda práctica artística comunica una postura. "Todo lo que hacemos como artistas tiene una carga política, depende de si decidimos darle voz a ciertas historias", comenta. En ese sentido, el mural no solo representa amistades personales, sino también mujeres que inspiran desde distintos contextos.

Más allá de lo visual, Florecer en cercanía busca abrir una conversación. La artista espera que quienes lo observen reflexionen sobre las mujeres que los rodean, sus historias y la importancia de la empatía entre ellas. "Me gustaría que invite a entendernos más entre nosotras, a escuchar antes de juzgar", señala.

Tras concluir la obra, Susana Rivas describe el proceso como un reto personal y creativo. La realización del mural implicó organización, tiempos ajustados y una carga emocional significativa. "Entendí que si llegó este proyecto es porque tenía que pasar, y que cada experiencia deja un aprendizaje diferente", concluye.

Así se presenta un mural que convierte la amistad en un territorio común, donde lo personal se vuelve compartido y el acompañamiento femenino se manifiesta como una forma de crecimiento constante.