LLAMARADA

Hay días como estos, los ha habido antes y los habrá después, en que las llamaradas rompen el aire destruyendo todo a su paso. Lo de menos es el concreto volviendo a su origen; piedra que se hace polvo, como cuerpo que se hace arena. No existe en el mundo, a menos que lo ignore, rezo, plegaria o mantra que vuelva a integrar los cuerpos que se extinguen día tras día, dejando de ser materia y pasando a ser estadística.
Quiero dejar de hallarme leyendo alguna noticia que altere mis nervios, sofoque mi aliento y confunda mi paz. Pero no puedo, mudarse es dejar el fuego para vivir en un volcán.
Habito este mundo como quien mira de lejos; un transeúnte que ignora los peligros que aquejan la ciudad.
Un vouyerista miope que aún cree, si cabe la palabra, en la esperanza.
¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí
ADONAI URESTI
no te pierdas estas noticias






