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VÉRTIGO EN NEGATIVO, DOS IMAGINARIOS EN DIÁLOGO

León Alessandro Pérez y Elihú Ávila presentan en una exposición una propuesta donde el dibujo funciona como espacio de encuentro

Por Estrella Govea PULSO

Junio 08, 2026 03:00 a.m.

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Galeria

La exposición Vértigo en negativo reúne en el Museo de Arte Contemporáneo el trabajo de los artistas visuales León Alessandro Pérez y Elihú Ávila en una propuesta donde el dibujo funciona como espacio de encuentro.

Presentada como Pieza del Mes, la muestra exhibe una serie de obras de gran formato realizadas de manera colaborativa, resultado de un proceso que durante más de un año transformó la amistad, la convivencia y el intercambio creativo en imágenes compartidas.

Lejos de construir una obra a partir de un discurso cerrado, ambos creadores desarrollaron un ejercicio visual en el que las ideas, símbolos y referencias personales fueron apareciendo de forma espontánea, hasta conformar un lenguaje común que hoy se despliega en las salas del museo.

CUANDO DOS FORMAS SE ENCUENTRAN

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Vértigo en negativo propone un diálogo constante entre dos formas de entender el dibujo. León Alessandro Pérez, cuya práctica abarca la pintura, la ilustración, la animación y el tatuaje, y Elihú Ávila, artista vinculado al dibujo, las artes visuales y el tatuaje contemporáneo, encontraron en la colaboración una forma de expandir sus propios procesos creativos.

La cercanía entre ambos fue determinante para el desarrollo de la exposición. Comparten estudio desde hace varios años y mantienen una amistad que facilitó la construcción de una dinámica basada en la confianza y el entendimiento mutuo. "Fue todo muy natural, como que leíamos perfecto el dibujo y hacia dónde va cada quien", explicó Ávila al recordar el proceso de trabajo.

Las obras comenzaron a partir de ideas simples —un dragón, un paisaje, una figura humana que posteriormente crecían mediante la intervención de ambos artistas. Cada dibujo se convertía así en una conversación visual donde una propuesta inicial encontraba respuesta en la mirada del otro.

DIBUJAR JUNTOS PARA VER DISTINTO

Aunque cada uno conserva rasgos reconocibles dentro de su producción artística, el proyecto permitió que ambos observaran de cerca maneras distintas de construir imágenes. Lejos de generar conflictos, las diferencias enriquecieron el resultado final.

Para León, el intercambio constante produjo una especie de sintonía creativa en la que las ideas se transformaban conforme pasaban de una mano a otra. Las imágenes comenzaron a construirse desde la improvisación y la reacción, más que desde acuerdos estrictos o bocetos previamente definidos.

La experiencia también representó una oportunidad para descubrir nuevas perspectivas sobre el propio trabajo. "Ver trabajar a otra persona tan cerca es revelador", señaló Ávila, quien destacó que compartir el proceso creativo con otro artista le permitió observar formas distintas de pensar, resolver y construir una imagen.

EL PELLÓN COMO TERRITORIO 

DE EXPLORACIÓN

Gran parte de la muestra fue realizada sobre pellón, un soporte elegido inicialmente por razones prácticas y económicas, pero que terminó influyendo en el resultado visual de las piezas. Su transparencia, capacidad de absorción y respuesta a materiales como el grafito, el agua y la acuarela abrieron nuevas posibilidades para la experimentación.

Los dibujos fueron trabajados principalmente en el piso, situación que permitió que el propio proceso dejara huellas sobre la superficie. Manchas, pliegues, texturas y marcas accidentales se incorporaron a las composiciones, convirtiéndose en elementos activos dentro de la construcción de cada imagen.

El gran formato también obligó a los artistas a desarrollar una relación física distinta con el dibujo, donde el cuerpo, el desplazamiento y el tiempo de ejecución adquirieron una relevancia particular.

UNA MUESTRA ABIERTA A LA INTERPRETACIÓN

A diferencia de otras propuestas construidas a partir de conceptos específicos o narrativas claramente definidas, Vértigo en negativo evita imponer una lectura única. Los propios artistas reconocen que el proyecto nació desde una motivación lúdica antes que discursiva.

"Era algo muy lúdico en el origen del por qué hacerlo", comentó León. Las imágenes surgieron de conversaciones, experiencias cotidianas e intereses compartidos, sin la intención de conducir al espectador hacia una conclusión determinada.

Incluso el título responde a un proceso intuitivo. Inspirado inicialmente por una canción que ambos escuchaban durante la realización de las obras, el nombre terminó relacionándose también con las ideas de contraste, oscuridad, luz y ambivalencia visual que atraviesan gran parte de la exposición.

EL PLACER DE MIRAR

Más que transmitir un mensaje concreto, los artistas esperan que el público encuentre en la muestra un espacio para la contemplación y la imaginación. Frente a una serie de imágenes cargadas de símbolos, personajes, animales y escenarios ambiguos, cada visitante puede construir sus propias lecturas.

"Me gustaría que encuentren placer visual y les inspire a hacer algo que igual no han hecho", expresó Ávila sobre las expectativas que tiene respecto a quienes recorran la exposición.

En ese sentido, Vértigo en negativo se presenta como una invitación a observar sin respuestas predeterminadas. Un ejercicio de colaboración donde dos artistas decidieron compartir sus dibujos así como la experiencia de pensar y crear juntos.