Sin claridad Olvidadizo
Que una décima parte de los delitos denunciados en San Luis Potosí haya caído en la nebulosa clasificación de "otros delitos" pone bajo tela de duda la contabilidad delictiva en el estado.
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Tratándose de seguridad, la justificada desconfianza de la ciudadanía hacia las autoridades se ve alimentada por circunstancias como ésta, en la que, sin explicaciones, se han colocado miles de delitos en categorías no identificadas, generando un subregistro que parece mucho un intento de ocultamiento.
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Esto se ha visto confirmado cuando una instancia ajena al Sistema Nacional de Seguridad Pública, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, publica sus estadísticas sobre defunciones, que incluye a los homicidios dolosos entre sus causas. Generalmente, el Inegi ha registrado más víctimas de homicidios que los reconocidos oficialmente por la autoridad de seguridad.
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Desde hace tiempo, organizaciones civiles han cuestionado el mecanismo de clasificación de los delitos, aduciendo, precisamente, que en las categorías de otros delitos se gesta un subregistro de los delitos más graves para ocultar el verdadero estado de la seguridad en el país.
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Quizá sea necesario que ante esa incertidumbre, sea necesario replantear la metodología para darle más claridad y confianza a un tema tan delicado como la estadística criminal.
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Se le acaba el tiempo al Congreso del Estado en el tema de las consultas ciudadanas que está obligado a realizar por orden judicial.
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Luego de que fracasara su intento de involucrar al Ceepac en la realización de los sondeos, parece que apelará a una empresa para que se encargue de ellos.
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Los diputados no han adelantado mucho sobre este proyecto, pero seguramente no será barato.
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Quejándose del crecimiento de la cartera vencida en la Dirección de Pensiones, su director, Arturo Coronado Puente, aprovechó el viaje para aseverar que las anteriores administraciones dejaron un "pasivo considerable.
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Parece pertinente recordar que en realidad, el gran deudor de Pensiones fue el gobierno de Ricardo Gallardo Cardona, que en sus primeros años casi llegó a triplicar el monto de deuda que dejaron tres administraciones anteriores.
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No fue hasta fines del año pasado, y gracias al rescate de recursos federales excedentes, según la administración, como se liquidó esa deuda.
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Ahora, entre crecimiento de la morosidad (que obliga a Pensiones a imponer la figura del aval para futuros préstamos) y el crecimiento de nuevos pensionados, parece haber indicios de que el arreglo duró poco.



