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Baja caudal de río Negro

Se aprecian barcos encallados y comunidades aisladas en el Amazonas

Por EFE

Noviembre 01, 2026 03:00 a.m.

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Baja caudal de río Negro
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      Novo Airão, Brasil.- La persistente sequía que azota la Amazonia brasileña continúa reduciendo de forma alarmante el caudal del río Negro, transformando el paisaje fluvial en extensos bancos de arena, dejando grandes embarcaciones encalladas y paralizando las principales vías de transporte y abastecimiento de la región.

      En Anavilhanas, uno de los archipiélagos fluviales más grandes del mundo, en el río Negro, en el estado de Amazonas, el paisaje ha quedado irreconocible: donde debía correr el agua sosteniendo las quillas de las embarcaciones, hoy se extienden kilómetros de arena salpicados apenas por pequeños espejos de agua.

      La drástica baja en esta región ubicada entre los municipios de Novo Airão y Manaos, la capital del estado, no solo golpea al turismo y frena el traslado de pasajeros, sino que aísla a poblaciones enteras e imposibilita el transporte de mercancías, en un territorio donde los cauces fluviales operan como autopistas naturales.

      Como testimonio de esta parálisis, el barco de pasajeros ´Comandante Bob´ yace varado sobre la arena seca en plena playa del Camaleón, a la espera de que la crecida del río lo vuelva a buscar.

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      La escena, insólita por el porte del navío, refleja la gravedad de una crisis hídrica que desafía la experiencia de los propios navegantes locales.

      El profesor José Francisco Martins, de la comunidad ribereña de Aracari, en Novo Airão, detalló también que "la reducción del río dificulta el suministro de agua potable y deteriora el saneamiento básico de la comunidad".

      Hasta octubre las lluvias han resultado insuficientes para frenar el descenso del río Negro, cuya recuperación exige precipitaciones continuas y muy superiores al promedio, especialmente en las cabeceras de las cuencas, según alertan especialistas e instituciones locales.