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"Aquí no hay oportunidades para vivir"

Deportado de Pensilvania, ahora Faustino Díaz busca cómo sobrevivir

Por El Universal

Abril 13, 2026 03:00 a.m.

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"Aquí no hay oportunidades para vivir"

Tlacoapa, Gro.- La mañana del lunes 10 de febrero de 2025, en Pensilvania, era fresca. Faustino Díaz Visorio salió de su casa rumbo a su trabajo. Caminó apenas unos pasos, cuando un agente de la Patrulla Fronteriza le informó que estaba detenido por "estar de manera ilegal" en EU.

Ha pasado un año desde que fue deportado, Faustino recorre los cerros de su comunidad, El Carrizal, en el municipio de Tlacoapa, en la Montaña de Guerrero. Busca sus vacas. En el recorrido, se detiene en una casa de adobe abandonada.

De esa casa, Faustino salió hace 26 años rumbo a Estados Unidos. Es la casa de sus padres, donde vivió su infancia. 

Un día, en el pueblo se encontró a un amigo que había regresado de Estados Unidos. Le contó cómo era la vida allá y que esos 2 mil 300 pesos que le pagaban a la quincena se los podía ganar en un día. Así decidió vender su plaza y, con ese dinero, contratar un coyote para cruzar al otro lado.

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Intentó cruzar tres veces a Estados Unidos caminando por el desierto. Dos veces lo detuvieron. La tercera llegó hasta Nueva York, donde conoció a un hombre que resultó ser de Tlapa y lo ayudó a conseguir su primer trabajo en una procesadora de alimentos.

Su vida era próspera hasta esa mañana del 10 de febrero, cuando a Faustino y su hermano Lino los recluyeron en la prisión federal de Pensilvania, recuerda, como  si fueran delincuentes y posteriormente los deportaron.

NADA HA CAMBIADO

A un año de su deportación, Faustino cuenta que El Carrizal no ha cambiado mucho después de 26 años. Sigue siendo un pueblo rural, con calles estrechas de tierra, sin centro de salud, con el drenaje expuesto y con sus habitantes dedicándose a lo de siempre: a sembrar maíz, frijol y calabaza.

Ahora en El Carrizal hay muchas cosas a medias. En Totomixtlahuaca, la comunidad vecina, compró dos terrenos, en uno alcanzó a construir un pequeño edificio que planeaba convertir en un pequeño hotel. El edificio está inconcluso. Pensaba sembrar maíz, plátanos en las tierras que le heredó su padre. Ya había comprado algunas vacas.

Todo está detenido. No tiene el dinero con el que contaba hace un año, cuando ganaba 6 mil 500 dólares al mes (unos 115 mil pesos) como cocinero.

Los proyectos ahí están, pero ya no tiene de dónde financiarlos. Al contrario, está buscando cómo sobrevivir. En El Carrizal, como en toda la Montaña, lo que más escasean son los empleos. 

Explica que tiene prohibido durante 10 años entrar a Estados Unidos, pero, planea intentar cruzar antes: "aquí no me hallo, no hay oportunidades para vivir".