Juez vincula a proceso a Ángel Aguirre Rivero
El juez no consideró las pruebas aportadas por la defensa

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ALMOLOYA DE JUÁREZ, Méx.- Con una sonrisa y un beso enviado a distancia por su esposa Laura Rocío, la única familiar que lo acompañó en su calvario, se despidió el exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, tras ser vinculado a proceso por su presunta implicación en el caso Ayotzinapa.
"Ánimo, todo va a estar bien. Los niños están bien....", le dijo Laura Rocío a Aguirre Rivero a punto del llanto, mientras un agente de la Guardia Nacional impedía que la mujer se acercara a abrazar a su esposo antes de ser reingresado al penal de máxima seguridad del Altiplano.
"Eso es lo que importa", le respondió sereno el exmandatario que, a diferencia de su primera comparecencia del viernes pasado, en la de ayer pudo ponerse de pie de la silla de ruedas en la que estuvo durante las 14 horas de audiencia en el Centro de Justicia Penal Federal en Almoloya de Juárez, Estado de México.
Vestido con sudadera y pans gris, el experredista estuvo atento y haciendo anotaciones en una ríspida diligencia entre los representantes de la FGR y los abogados defensores, en la que el juez de control Mario Elizondo Martínez llamó al orden y amagó a ambas partes con multarlos y expulsarlos, incluso arrestarlos, si no se sujetaban al orden y a no interrumpirse durante sus exposiciones.
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"Miren. Esto es como un partido de fútbol y ustedes tienen el balón. Yo sólo conduzco... voy a resolver con lo que me digan ambas partes", reviró el juzgador en uno de los momentos más tensos en el que dio un malletazo (golpe con el martillo de madera que usa el juez) contundente para imponer su autoridad en una audiencia que definió de "puertas abiertas a la sociedad", en contraste con la FGR que intentó hacerla privada.
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