A La Luna
Desde la indiferencia sobre el mundo y sus acontecimientos de las últimas semanas, hoy me asomo, lanzo una mirada rápida y regreso a mi nicho: ese lugar que en algún momento consideramos seguro y que los habitantes del mundo, los que ni la deben ni la temen, han perdido en algún momento, a causa de algún mandatario con aires de conquistador fuera de época, carente de empatía, carente en general de ese soplo que creemos que se llama humanismo.
Nos hemos habituado a los dictadores con disfraz de populistas preocupados por "la gente" o por el "pueblo", sin poder hacer nada más que quejarnos de todo aquello que perdimos en la limpieza política que supuestamente transforma el mundo con México incluido.
"Hemos vuelto" a la Luna con el afán de descubrir algo que en realidad no sabemos cómo nos hará bien, pero nos emocionamos con las imágenes que brotan en redes y chats de orígenes disímbolos. El hombre ha vuelto a la Luna con ganas de colonizar porque este mundo le ha quedado chiquito y más vale, al parecer, que es mejor ir poniendo un pie por allá y colocar la bandera para empezar los proyectos que permitan tener un satélite habitable en caso de que este mundo se vuelva inhabitable.
Rezar, pensar, meditar o mandar energía para que al amanecer no hayamos perdido uno de los enclaves que dieron origen a nuestra cultura como seres humanos. Ojalá al leer esto, "Persia" siga en pie, de cara al sol y a la Luna y las diferencias desaparezcan como por arte de magia y no por un dron no tripulado que sin aviso de por medio desparezca a ese trozo de mundo del que todos formamos parte.
¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí





