ALARDES... ¿PARA?
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Algo importante no debe de estarle saliendo bien al gallardismo en su proyecto caciquil-nepotista, como para verse obligado a montar espectáculos tan deplorables como los de la semana pasada, cuando salió a celebrar una derrota veinteañera con acarreos tan groseros que lo que pretendía ser una demostración de fuerza acabó en una triste exhibición de deterioro en sus capacidades de movilización convencida.
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La dilación de Morena, en su condición de cabeza de la alianza 4T, para definir sus candidatos disfrazados de Coordinadores Estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, hizo que algunos ingenuos revivieran su esperanza de una candidatura de la senadora Ruth González Silva sostenida por la alianza Morena, Verde y PT. La realidad es que el paso de los días y la llegada de nuevos acontecimientos han hecho más inviable esa posibilidad.
Uno de esos factores de inviabilidad sería el caso de Guerrero y Zacatecas, donde Morena operó activa e intransigentemente para que los senadores Félix Salgado Macedonio y Saul Monreal Ávila declinaran públicamente sus aspiraciones y aceptaran el mandato antinepotista de su partido.
Se imaginan ustedes los problemas políticos intrapartidistas, deserciones incluidas, que se generarían en ambas entidades -cuyo padrón conjunto duplica el nuestro- si el respaldo que se les negó a ellos se le otorga a doña Ruth que es del Verde pero no de Morena. Y tan no lo es que recién ha denostado el trabajo político de los guindas en San Luis Potosí, afirmando que le hacen falta años para estar en condiciones de competir con el partido del tucán.
Con qué cara, con qué autoridad moral, con qué congruencia saldrían Ariadna Montiel, Citlalli Hernández, Alfonso Durazo y la propia presidenta Sheinbaum a decirles a sus compañeros de partido -Salgado y Monreal- ustedes no, pero nuestros aliados sí. Esos aliados que obligaron a posponer tres años la vigencia de la legislación antinepotismo, que bloquearon el Plan B y que impidieron una reforma electoral amplia y efectiva.
Con Morena y el propio PT en esa encrucijada, ¿qué caso tendría presumirle músculo al partido guinda que ya pintó y repintó su raya roja al nepotismo? Pienso que ninguno; sería pura pérdida de tiempo. Este estado de cosas tiene dos posibles explicaciones.
La primera, que en las negociaciones en curso -van lentas y tardarán meses en concluirse- el gallardismo esté contemplando la posibilidad de retirar la propuesta de doña Ruth, a cambio de que lo dejen poner al candidato(a) de la alianza tripartidista.
La segunda sería que las malogradas exhibiciones de fuerza política de la semana pasada estarían dirigidas a los lideres nacionales del PVEM y no a Morena ni al PT. ¿Razones? Que la obcecación del gallardismo con la señora Ruth ha comenzado a resultar muy desgastante para los Verdes, en razón de que están negociando en 17 gubernaturas y el caso San Luis comienza a ser una piedra en el zapato.
Esta especulación adquirió carta de naturalización la misma semana pasada, cuando fue muy notoria la ausencia de la dirigencia y de los auténticos liderazgos nacionales del Verde en las dos demostraciones de músculo de esta capital y de Ciudad Valles. Ni Karen Castrejón ni Arturo Escobar ni Carlos Puente, y mucho menos El Niño Verde ni El Güero Velasco que no se dignaron aparecer por estas tierras.
Si eso no es indicativo de relaciones deterioradas, quién sabe entonces qué lo será. Si los alardes de poderío político doméstico no eran para la cúpula morenista ni para la del PT cuál fue entonces su propósito; qué finalidad tuvieron, qué se buscaba con su puesta en escena.
El lado más patético de todo este episodio es que la capacidad movilizadora del gallardismo -timbre de orgullo del Clan- esta vez ya no fue lo que era. De la asistencia a los terrenos de la Feria Nacional Potosina, en las versiones oficiales se habló alegremente de 50 mil asistentes.
Cálculos de profesionales, con técnicas apropiadas y la moderna ayuda de drones e inteligencia artificial, nos hablan de que si fue la tercera parte ya sería ganancia. En lo que hace al evento en Ciudad Valles, a donde se supone asistieron contingentes de toda la Huasteca, se boletinó la asistencia de 25 mil personas. Ni la mitad acudió.
Pero lo más lastimoso de la jornada no fueron los aspectos cuantitativos sino los cualitativos. Numerosas entrevistas difundidas en redes sociales, en numerosos portales e incluso en medios tradicionales y serios, dieron cuenta de que la inmensa mayoría de los asistentes no tenían ni remota idea de a qué iban. Sería una sacrosanta estupidez considerar esos como votos seguros.
Desde un ángulo digamos más técnico en materia de comunicación social, que se supone dominan los responsables gubernamentales del tema, ¿a quién se le habrá ocurrido conmemorar una derrota? Porque eso fue lo que hicieron. En la urgencia por alardear fortaleza no encontraron mejor pretexto que celebrar la primera derrota del gallardismo, hace 20 años en Soledad. Igual pudieron incluir en los festejos la segunda debacle, la del 2018 en la búsqueda de reelección en el Ayuntamiento de la capital, también por cuenta de don Ricardo. Invencibles no son.
Finalmente, no hay que olvidar que el monopolio para el registro de candidaturas de cualquier tipo lo tienen las dirigencias nacionales de los partidos, no las estatales. ¡Cómo debe estarles doliendo a los señores Gallardo el fracaso de su partido local que tronó en las elecciones del 2024!
SON DOS
Hace un par de meses, cuando ya era claro que Morena no acompañaría ninguna candidatura tocada por el nepotismo, escuché a un gallardista comentar, en tono de presunción, que el gobernador Gallardo Cardona estaba aplicado a conseguir que la candidata de Morena a la gubernatura fuera Rita Ozalia Rodríguez. A mi pregunta de por qué, la respuesta fue simple y redonda: "Porque es fácil de derrotar." Creo que esa es una percepción equivocada. Lo afirmo a partir de la convicción de que hay dos Ritas.
Una es la señora con apariencia de afable ama de casa, encargada sin mucho éxito de la dirigencia estatal de Morena, que ya una vez fue derrotada por el gallardismo hace dos años y que en su exceso de ingenuidad ha cometido errores tan increíbles como aceptar que Héctor Serrano fuera su intermediario con el gobernador.
La otra es ella misma, pero en su dimensión de hermana de la secretaria de Gobernación, amiga antigua y querida de la presidenta de la República (de la época de las vacas flacas), que llegado el caso entraría a la competencia con un respaldo formidable de todo tipo, partidista, del Poder, económico y operativo.
No sería enviada al sacrificio, de ninguna manera, porque su eventual derrota sería triple. La de ella y dos de consecuencias catastróficas cuyas protagonistas serían las dos mujeres que ocupan los cargos ejecutivos y políticos más importantes de la nación.
Dicho en palabras más simples: la derrota de Rita sería simultáneamente la de Rosa Icela Rodrìguez y la de Claudia Sheinbaum. A como andan las cosas en el país y a como se vislumbran para el futuro cercano, diría el clásico "Pero qué necesidad".
Si la que resulta candidata es en los hechos la segunda, derrotarla sería muy difícil. Mencionaba líneas arriba de, entre otros, respaldo operativo. ¿A qué me refiero? A algo muy obvio: Morena tiene experimentados coordinadores de campaña, eficaces equipos caza mapaches y, llegada la urgencia, también sus propios y experimentados animalitos de antifaz.
Seguramente a nadie le pasó desapercibido que en plena conmemoración de la derrota de hace 20 años, estuvo "a saludar" a Nachito en sus oficinas del Verde el tamaulipeco exdelegado de la SCT federal, César García Coronado, quien en las elecciones de 2021 en nuestro estado fue uno de los mapaches mayores de Gallardo Cardona. Luego salieron de pleito, pero por lo visto ya se reconciliaron.
Asumiendo incluso que el gallardismo sea (que no lo es) una fuerza de la naturaleza; un terremoto de 9.5 grados y un huracán categoría cinco, todo eso tiene defensas insalvables: se llaman carpetas de investigación y reposan no en uno sino en varios escritorios de despachos importantes en la Ciudad de México.
Si es cierto eso que me presumían el otro día, de que RGC anda promoviendo la candidatura de Rita Ozalia porque calcula que la vuelve a derrotar con una mano en la cintura, harían bien en pensárselo dos veces. No sea que estén invocando al diablo.
COMPRIMIDOS
Hay demostraciones de sabiduría política que lo dejan a uno anonadado. Desde hace cosa de tres meses la presidenta Sheinbaum convirtió a "la ultraderecha internacional" en la causante de graves agresiones a nuestro país, en fuente de no pocos agravios nacionales. Es difícil encontrar un estratega cabildero y político más vinculado a ese sector que Roger Stone. Ese es justamente el despacho que nuestro gobernador mandó a contratar dizque para promover inversiones, pero todo mundo sabe que es para otras cosas muy distintas.
Y ya que andamos por esos rumbos, hay que aplaudir el planteamiento del consejero electoral Juan Manuel Ramìrez, quien ante el hecho de que nuestros medrosos legisladores dejaron en calidad de voluntario u optativo someterse o no a exámenes de control y confianza por parte de candidatos a cargos de elección popular, señaló que quienes decidan aplicárselos sin estar obligados, le van a sacar una ventaja importante e inmediata a quienes se nieguen. Con uno que diga ¡yo! será suficiente para poner contra las cuerdas a los rejegos.
Parece ser que a la presidenta de nuestro Tribunal Estatal Electoral, magistrada Dennise Adriana Porras, le sobra en carácter, conocimiento jurídico y valor cívico lo que a nuestros diputados les falta. Dice ella, con conocimiento de causa, que sí es factible frenar con la ley en la mano los ofensivos abusos de esos malvivientes que se dicen mujeres para usurpar candidaturas de elección popular asignadas en razón de género. Esas atrocidades que hicieron posible que hace dos años el mujeruco que gobierna actualmente el municipio de Venado se fingiera fémina para ser alcalde(sa).
Ni la burla perdonan estos vagos. Casi a la misma hora que el gobernador estaba arrancando obras por cientos de millones de pesos sin haber concluido el proceso de licitación y, en consecuencia, sin tener contratista firmado y con anticipo, ni proyecto ejecutivo ni constancia de suficiencia presupuestal, el mamilas del Contralor General del Estado sale a decir que al Ayuntamiento no le autorizan sus obras porque a la documentación respectiva les falta una coma y una tilde.
Hasta el próximo jueves.
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