Cada quien sus rolas
Últimamente ha sido complicado escribir o estructurar una opinión sobre lo que pasa en nuestra realidad más inmediata sobre lo social, lo política o el entretenimiento, siendo éste último un hilo más o una madeja importante que conforma el tejido de la opinión pública.
Nunca como ahora, a muchos nos atrapa la inercia de lo que vemos o escuchamos en los medios de comunicación y como ejemplo más reciente la polémica presentación del show de medio tiempo del Superbowl.
Sin ser fan de BB, puse mucha atención - la posible en una pantalla en la que suceden cien mil cosas a la vez, llenas de simbolismo y todo un arte factual para enviar un mensaje cuyo mensajero se posiciona como uno de los poderes más fuertes de los medios de comunicación- precisamente porque el personaje lo requería. Muchas preguntas giraban en mi cabeza ¿por qué él, a quién le interesa, pura mercadotecnia, es realmente un mensajero y un canal para los latino o solo es parte todo del todo el show?
Nada de lo que sucedió en esos escasos minutos es sorpresa para los organizadores ni ninguna de las reacciones del mayor poder mundial es espontánea; imposible imaginar que DT no estuviera enterado de lo que ahí se iba a "cantar".
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Por supuesto que el "vehículo o canal" elegido para enviar el mensaje responde al reclamo social de una comunidad latina esclava del sistema norteamericano en donde cada uno de nosotros nos hemos convertido en un objeto de explotación: se nos ve tristemente, como peones de ese sistema en donde lo que interesa no es el individuo sino lo que aporta al capital, pero no el de los empresarios de alto o medio pelo que conocemos localmente, sino los grande poderes capitalistas que deciden el orden mundial, hoy cambiante o más bien la emergencia de un nuevo andamiaje en el que ya no tienen vigencia los parámetros conocidos en los últimos dos siglos.
Volviendo al espectáculo del pasado domingo, BB quizá tuvo las mejores intenciones y el corazón puesto en la comunidad de la que viene y a quien le debe este discurso disruptivo a los oídos de una generación como la mía que para empezar, no entiende y no conoce ese código verbal ni tiene capacidad para seguir el ritmo del perreo o repetir frases que en nuestra "doctrina, formación, educación y otros sinónimos" es vista como ofensiva, vulgar, estridente y demás adjetivos que aquí entre líneas me parece lo menos importante.
Estoy queriendo entender todo esto pero creo que como persona común y corriente, la información necesaria para poder entender la verdadera intención de escoger a BB, abrir la puerta a su discurso y darle el mayor foro mediático a nivel universal, está muy lejos por más que indague en medios y redes los análisis de los mejores analistas o los más disruptivos. Por más que busque las distintas versiones y las diferentes posturas, me queda claro que me quedo en un limbo del cual lo único que se desprende es un olor fétido que se compone de todos los negocios sucios, locales, regionales, nacionales, hemisféricos y continentales.
Hoy la noción de que "el mundo es un pañuelo" es más vigente que nunca; la mente imperial y conquistadora de los nuevos y viejos dictadores ha cobrado fuerza y refleja una aspiración invasora dejando fuera los acuerdos de naciones unidas o de las constituciones de cada país en los que la esencia o el alma fueron los derechos humanos, la paz y la libertad de los ciudadanos del mundo, además de intereses muy concentrados en grupos de países y mandatarios.
Ese mundo está dejando de existir y yo simplemente me siento como náufrago en un mundo que está inundado de titulares que solo nos enferman y nos intimidan.
Aún así, hay que seguir manteniendo los principios humanistas y éticos que conformaron una sociedad que en su generalidad su fin último fue instaurar un orden para que las personas pudiéramos vivir en libertad, sin miedo y en la búsqueda interminable de esos principios que "suponemos" fue ser cada día mejore y no cada día más corruptos o perversos.
Y quien le guste BB, pues que cante y baile con él, finalmente cada quien "sus rolas"




