Centenario de la Guerra Cristera
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En días pasados, se cumplió un centenario de una guerra civil muy importante en nuestro país, La Guerra Cristera o Cristiada que ocurrió del 3 de agosto de 1926 al 21 de junio de 1929. En ella, se enfrentó el gobierno del presidente Plutarco Elías Calles contra miles de católicos que defendían la libertad religiosa ante restricciones estatales severas. Este conflicto causó cerca de 250 mil muertos. Las causas principales de este conflicto dieron principio en la Constitución de 1917, donde se estableció un fuerte laicismo, prohibiendo el culto externo y limitando al clero. Ley Calles: promulgada en 1926 para aplicar castigos estrictos a sacerdotes y limitar el número de ministros. Cierre de Templos: la iglesia suspendió los cultos públicos a finales de julio de 1926, encendiendo la protesta social.
Dentro del desarrollo de este conflicto se conoció un lema que a la fecha perdura... "Viva Cristo Rey y nuestra Señora de Guadalupe". En todo el país se dio este movimiento social, principalmente en Estados como Jalisco, Michoacán, Colima, Guanajuato, Zacatecas y San Luis Potosí. Es importante señalar que el único Estado donde no se prohibió el culto religioso y permanecieron abiertas las iglesias y los colegios de religiosos fue en San Luis Potosí (por orden de su gobernador). Esta lucha de naturaleza cívica estaba dada en una guerrilla rural, compuesta en su mayoría por campesinos enfrentados al ejército federal.
En el mes de junio de 1929 se firmó un pacto entre la Iglesia y el Estado que permitió abrir los templos, aunque sin modificar el texto Constitucional. Las consecuencias de esta lucha fueron un saldo trágico de vidas perdidas y tensiones latentes que duraron varias décadas. Los arreglos entre el gobierno y las autoridades eclesiásticas no implicaron un cambio en las leyes, pero sí una mayor tolerancia religiosa que favoreció la coexistencia entre la Iglesia y el Estado. Anunciado el fin de este conflicto el alto clero pidió a la milicia de los cristeros depusieran sus armas y posterior a ello, muchos de éstos fueron asesinados. Se habló en ese momento de una traición de los altos jerarcas religiosos a los cristeros. Dentro de los personajes que participaron en esta lucha religiosa apareció el General Enrique Gorostieta Velarde quien fue contratado por la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa para dirigir las tropas cristeras. Este militar fue asesinado durante las negociaciones de paz para el final de este conflicto y siempre quedó la duda de dónde había venido la orden. Un grupo de laicos católicos y sacerdotes fueron ejecutados por el gobierno. Destacan 25 mártires canonizados y el sacerdote jesuita mexicano Miguel Agustín Pro Juárez. La Guerra Cristera llegó a su fin en 1929, tras la llegada al gobierno de Emilio Portes Gil en 1928 y el inicio de negociaciones con la mediación del gobierno de EEUU y la Santa Sede.
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Este conflicto fue muy singular en la historia de México, ya que quienes habitamos en el centro del país sabemos por nuestros padres y abuelos la intensidad de este hecho. En lo personal, mi abuelo daba espacio y alimentación a los cristeros mientras mi padre y otros niños de su edad daban cuidado de sus caballos, es por ello que analizo con detalle los libros escritos sobre esta lucha y estoy convencido que el más real y objetivo de éstos es: "La Cristiada" de Jean Meyer. Esta obra está dividida en tres volúmenes: 1.- La Guerra de los Cristeros. 2.- El conflicto entre la Iglesia y el Estado 1926-1929. 3.- Los Cristeros. También aparece una película llamada "La Cristiada" (2012), donde su final no es el señalado en el libro de Jean Meyer.
Actualmente en nuestro país existen 103 millones de católicos (78 %) de la población. Es importante señalar que la práctica religiosa ha cambiado notablemente en las últimas décadas, muchos se consideran creyentes por costumbre, por obligación, o por eventos sociales. Sin embargo, la lucha de los CRISTEROS es una parte trascendental en la historia de nuestro país.
P.D. LA GRANDEZA DE UN LÍDER SE MIDE
POR LAS VIDAS QUE CUIDA, NO POR
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