Consecuencias
La muerte de Nemesio Oseguera, mas conocido como "El Mencho", líder del CJNG fue presentada, por el gobierno mexicano, como uno de los mayores golpes al crimen organizado en las últimas décadas. No es para menos: se trata de una de las organizaciones con mayor expansión territorial, capacidad financiera y poder en diversos lugares del país. Sin embargo, más allá del impacto simbólico, conviene analizar con evidencia empírica, cuáles serían las consecuencias sociales, políticas y económicas de un hecho de esta magnitud, particularmente para entidades como San Luis Potosí, donde estas actividades se entrecruzan con disputas regionales y economías locales.
La detención de un líder no garantiza la reducción de la violencia; es más probable una reconfiguración del territorio. La experiencia muestra que la captura de estos personajes ha derivado en fragmentaciones internas y disputas por la plaza. Cuando una organización pierde a su líder, se generan incentivos para la disputa interna o para el avance de grupos rivales. Esto incrementa la violencia local en el corto plazo. Estudios han documentado que las detenciones de alto perfil tienden a producir picos de homicidios, aunque es posible que la estructura del CJNG haya desarrollado mecanismos de sucesión que contengan la fragmentación; aun así, las consecuencias sociales dependerá de la capacidad del gobierno para contener la violencia.
Por otra parte, la muerte será capitalizada por diversos actores políticos como éxito gubernamental, pero esto ha evidenciado contradicciones discursivas entre los tres niveles de gobierno. Actores federales presentan la captura como prueba de eficacia de la estrategia de seguridad. Al mismo tiempo, gobernadores y alcaldes reclaman recursos extraordinarios ante posibles represalias violentas. Además, en contextos electorales, la seguridad pública es un recurso narrativo central por lo que la captura de un líder criminal de alto perfil refuerza la legitimidad del gobierno federal, pero traslada costos políticos a autoridades locales si la violencia se incrementa.
La historia reciente muestra tensiones entre la narrativa federal y las demandas locales de mayor apoyo operativo. La contradicción es doble: por un lado se afirma que la estrategia funciona; por otro, se advierte que el enemigo es aún más violento y requiere medidas excepcionales. Podría existir más coordinación que evite el conflicto y proyecte una imagen de unidad. Sin embargo, la coherencia narrativa depende de resultados visibles en la reducción de delitos. Si tras la detención se registra un repunte de homicidios o extorsiones, la narrativa del éxito se erosionará rápidamente. Aquí emergen contradicciones: mientras las narrativas que sostienen que "la captura debilita al cártel", otros admitirán que "se espera un periodo de inestabilidad".
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El efecto económico será ambivalente: confianza macroeconómica en el corto plazo, pero riesgos locales de disrupción productiva. La muerte del lider reduce la percepción de impunidad, pero la inversión privada responde tanto a señales macro (estabilidad política, cooperación internacional) como a condiciones locales (seguridad). Experiencias previas muestran que los mercados ilícitos no desaparecen, sino que cambian de actores. Los sectores formales -transporte, comercio, agricultura- pueden verse afectados por bloqueos, amenazas o interrupciones logísticas; pero si el gobierno logra una ocupación efectiva del territorio y desarticula redes financieras, la economía podría beneficiarse de un entorno más predecible.
Para entidades como San Luis Potosí, donde confluyen corredores logísticos estratégicos, el riesgo no es solo el aumento de la violencia, sino también sobre comunidades urbanas, periurbanas y rurales que ya viven en condiciones de precariedad social. Por lo que sin política social focalizada y presencia institucional sostenida, la muerte puede ser apenas el inicio de un ciclo de incertidumbre con consecuencias en el corto y mediano plazo. Para un estado con vocación industrial y logística como es el nuestro, la estabilidad de corredores carreteros y parques industriales es clave. Episodios de violencia, pueden afectar cadenas de suministro y percepción de riesgo para la actividad económica local.
En conclusión: La detención del Mencho será, sin duda, un hito en la política de seguridad. Pero la pregunta relevante no es si se trata de un éxito táctico, sino si se convertirá en un punto de inflexión estratégico. En términos de política pública local, la prioridad no debería ser la celebración, sino la prevención: blindaje institucional, coordinación intergubernamental y atención a comunidades vulnerables. De lo contrario, la historia podría repetirse: un líder menos, pero las mismas estructuras adaptadas a un nuevo contexto. La muerte de un hombre no equivale, por sí sola, a la transformación del sistema que le dio el poder que tuvo. Próxima colaboración 11 de marzo de 2026.
@jszslp
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