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Después de 200 años, el Imperio sigue ahí

Por Emilio Pradilla Cobos

Febrero 09, 2026 03:00 a.m.

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Antes de que los países latinoamericanos fueran independientes, el Imperio Inglés en plena industrialización, que tenía como colonia a los Estados Unidos, intervino en nuestra relación colonial y participo en su liberación de España para someternos a su imperio comercial en construcción. Los Estados Unidos aprendieron la lección y años después de su independencia (1848) mediante una "fabulosa" guerra, obtuvieron de México en el Tratado Guadalupe Hidalgo el 55% de su territorio.

Siguieron muchos casos, en los siglos XIX y XX, de intervenciones de los Estados Unidos en Nuestra América Latina y otras partes del mundo. Tiene bases en todo el planeta y utiliza su poder militar para ser el policía mundial, imponiendo sus intereses. Sin ser elegido para hacerlo, se ha autoerigido como el juez mundial.

En el siglo XXI sigue su política, la Doctrina Monroe, readecuada con el apodo de "corolario "Trump". Su actual gobierno ni se toma el trabajo de ocultarlo o encubrirlo. Dice que hay países que le pertenecen y que los va a anexar "como estados de la Unión" (Venezuela, Groenlandia, Cuba, Canadá, México, Panamá). Define, sin jueces ni testigos, quienes son los "dictadores", los "criminales", los "malvados", los "narcoterroristas", o quiénes son los narcos a quienes indulta, los "buenos" o los "malos" hombres, incluidos gobernantes electos mediante su democracia liberal, que no es la única ni respeta. Son "buenos" quienes siguen sus intereses y "malos" los que no los comparten o se oponen a ellos.

Nuestra América Latina es su blanco predilecto, su "hemisferio Occidental", aunque no el único; también ha bombardeado recientemente a Irán, Yemen, Nigeria, y apoyado a Israel en el genocidio de la población de Gaza, entre otros. Ahora, hasta sus ciudadanos son "terroristas" y blancos de sus policías. Cuba, después de muchos años de bloqueo, está sometida a un cerco antihumanitario, que busca cambiar su forma de gobierno hasta que se someta a sus deseos.

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Al llevar a cabo estas agresiones a la soberanía de los pueblos, cuenta con el apoyo de los beneficiarios de su política, los poderes económicos y políticos conservadores, y sobre todo con el de capas pobres o medias que no se benefician de estas acciones, pero son manipuladas por ellas o asustadas por la publicidad del gobernante estadounidense.

No deseamos que nuestros países sean "protectorados" estadounidenses; nuestros problemas debemos resolverlos nosotros mismos, con nuestras reglas y acciones. Las masas latinoamericanas han salido a las calles, protestando contra esta agresión a su "libertad de elegir", pero sus gobernantes han cedido a los intereses de los poderes económicos y políticos y por razones como los negocios mercantiles de los grandes monopolios trasnacionales o locales, los cuales también son capitalistas extranjeros que se benefician de nuestros recursos. No deseamos que en pleno siglo XXI, el viejo refrán, parafraseado, se haga realidad: "En América Latina, mandamos los latinoamericanos, pero se hace todo lo que el gobierno estadounidense quiere".

(Integrante de Por México Hoy)