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En el año del Mundial, el juego perfecto es otro

Por Miguel Ángel Margáin

Abril 20, 2026 03:00 a.m.

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El Día Mundial de la Propiedad Intelectual (PI), que se celebra cada 26 de abril y que este 2026 está dedicado al deporte, no llega en cualquier momento. Coincide con el Mundial de futbol, una reforma a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial (LFPPI) y la inminente revisión del T-MEC. Es el juego perfecto para México: una oportunidad para demostrar si su sistema de PI está listo.

A lo largo del año, a propósito del Mundial 2026, he insistido en los retos que plantea la PI, particularmente frente al fenómeno del ambush marketing´o publicidad de emboscada. Hoy, empieza a hacerse evidente: el deporte moderno se juega tanto en la cancha como fuera de ella.

El deporte moderno no se entiende sin PI. Detrás de cada evento hay una estructura de derechos -marcas, derechos de transmisión, diseños, patentes y derechos de autor- que no solo protege, sino que hace posible su explotación comercial. Es ahí donde se construye su verdadero valor. Como ha señalado la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), esta arquitectura permite financiar eventos, atraer inversión y sostener el crecimiento de la industria deportiva global.

Las cifras lo confirman. Hoy, la economía global del deporte mueve alrededor de 2.3 billones de dólares al año, con proyecciones que la acercan a 3.7 billones para el final de la década. En 2026, los derechos deportivos superarán 67 mil millones de dólares, y el Mundial de futbol generará por sí solo cerca de 4 mil millones en derechos de transmisión.

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En este contexto, no sorprende la actividad de los organizadores del Mundial 2026 en la protección de sus derechos. En las últimas semanas, se ha pasado del envío de lineamientos a acciones más directas: comunicaciones de cese y desistimiento frente a campañas publicitarias y promociones, incluidas aquellas que ofrecen boletos para partidos como incentivo. Lo que hace poco era preventivo, hoy es claramente operativo.

Tampoco sorprende la actividad de las autoridades mexicanas. Pero hay un matiz relevante: no se trata solo de las encargadas de la ejecución y observancia de la PI, sino también de aquellas que, desde la revisión y la interpretación, terminan definiendo su alcance. El tema deja de ser administrativo y se vuelve propiamente jurídico.

Un buen ejemplo de ello es el conversatorio que esta semana tendrá lugar en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa -organizado por la Sala Especializada en Propiedad Intelectual, que además estrena tres magistrados-, precisamente sobre el Mundial 2026 y sus implicaciones.

No solo se trata de una nueva integración, sino de un órgano que enfrentará una figura recién incorporada a nuestro sistema, como el "ambush marketing", y que tendrá un papel central en la definición de los criterios con los que nuestro país abordará el fenómeno.

México llega con avances importantes, como la reciente reforma a la LFPPI. Sin embargo, también lo hace con retos evidentes en observancia, coordinación institucional y generación de certeza jurídica, aspectos que serán determinantes en la próxima revisión del T-MEC.

El Día Mundial de la PI no debería ser, entonces, una fecha conmemorativa más, sino una oportunidad para demostrar que el país está listo para jugar -y ganar- este partido fuera de la cancha. Porque, al final, de eso se trata: de estar preparados, listos... y de innovar, también, en la forma en que hacemos valer la PI fuera del papel.

X: @MA_Margain

(Especialista en propiedad intelectual y protección de innovación)