Récord efímero

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ace apenas poco más de un mes, el gobierno estatal, por vía de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, presumía con orgullo que el estado rompió la marca de los 500 mil empleos formales registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Lo anterior luego de que en julio se diera el mayor salto en el registro del indicador desde 1997, año en el que se publicó el primer registro laboral, al generarse 16 mil 745 nuevas plazas en un solo mes. Junto a los tres mil 304 nuevos empleos formales de agosto, San Luis logró generar 20 mil 049 plazas.
Hace unos días, el IMSS dio a conocer los resultados de septiembre y, a diferencia de hace 30 días, la STPS ha guardado sepulcral silencio.
Algunos medios publicaron que el estado tuvo un incremento anual de plazas mucho más modesto que los dos meses anteriores, apenas mil 695 empleados.
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Estas informaciones omitieron, muy sospechosamente, el dato más interesante del reporte mensual: el récord de las 500 mil plazas se ha evaporado. El gusto duró menos de un mes.
Así como de manera sorpresiva, el estado atestiguó en julio la mayor alza en el registro de empleos formales, en septiembre vio cómo ese terreno avanzado se perdió ante la más catastrófica reducción laboral en casi 30 años.
De poco más de 500 mil plazas contadas en agosto, en septiembre pasaron a ser 486 mil 427, casi las mismas que se contabilizaron en abril.
Y es que en 30 días, se perdieron 14 mil 529 empleos formales. Antes de esta, la mayor reducción del indicador se dio en diciembre de 2024, cuando se perdieron 10 mil 125 plazas.
En ese entonces, la STPS estatal argumentó que la baja tenía una explicación: era la parte baja de un ciclo totalmente previsible, originada por la desocupación de empleados eventuales de los comercios, una vez pasada la temporada navideña.
De hecho, esa es la explicación estándar de la dependencia cada vez que se registra una reducción. Quizá en la Secretaría piensan que le resta responsabilidad a la administración estatal, en un sentido inverso al mérito que siempre reclaman cada vez que se registra un incremento.
Precisamente por esa práctica, la STPS se encuentra en un brete. ¿A qué razón aleatoria y totalmente ajena al gobierno estatal atribuirán el desplome? Ese es el problema en que se han metido casi todos los gobiernos estatales al manejar la evolución positiva de un indicador de eminente carácter económico como un logro gubernamental.
Los gobiernos pueden establecer políticas públicas que incentiven la creación de empleos, desde beneficios fiscales hasta la aportación de superficies en las que se puedan ubicar o infraestructura, en los casos más generosos.
Pero al final, se trata de un ejercicio de oferta y demanda, y en muchos casos, de crudo cálculo económico de las empresas, que en última instancia, son las creadoras o destructoras de empleos.
Independientemente del pantano propagandístico en el que se metió la STPS, es necesaria una explicación a tan extremo comportamiento del empleo formal en tan poco tiempo.
Sobre todo, porque el desplome se concentró en un sector, el de los servicios. En julio, se crearon 18 mil 665 empleos formales, para sumar 78 mil 307 plazas.
Dos meses después, ese mismo sector perdió 17 469 trabajadores registrados ante el IMSS, casi la misma cifra.
¿Qué ocurrió en ese lapso? El IMSS no lo ha explicado, pero registros de la prensa especializada en economía consignaron por esas fechas un incremento a nivel nacional generado por la reforma que obligaba a las empresas controladoras de plataformas de transporte y entrega de comida a registrar a sus empleados en el Seguro Social. Eso implicaría que, en septiembre, se registró una salida masiva de ese sector, algo poco probable.
Entre los sectores que entran en el rubro de servicios, el escenario de este sube y baja laboral, está el restaurantero y el hotelero. Temporalmente, el alza y la baja que se comentan, coincide con la celebración de la Fenapo, lo que abre la posibilidad de que la súbita creación y desaparición de empleos formales esté relacionada con ese evento.
Lo que queda claro es que la volatilidad es inherente a la generación de empleos, lo que debería ser una lección para quienes pretenden lucrar con las vacas gordas, pero se desentienden cuando llegan las flacas.
Gobierno exagerado
El sistema de salud de México es mejor que el de Dinamarca. Andrés Manuel López Obrador fue el político que afirmó lo anterior, ganándose con ello una merecida mala fama por una declaración tan evidentemente fuera de la realidad.
El tabasqueño no es el primer político, ya no digamos mexicano, sino en el mundo, que utiliza exageraciones rayanas en la mentira para magnificar sus gobiernos. Pero sí se caracterizó por hacerlo con una total ausencia de rubor.
El arte de usar la mentira como herramienta propagandística se ha popularizado, y San Luis Potosí no es la excepción.
El quinto informe de gobierno de Ricardo Gallardo Cardona es muestra de ello. La propaganda del evento presumía la inversión de 80 mil millones de pesos en obra pública en los cinco años de esa administración. La cifra es increíble y no tiene de dónde asirse.
Así lo demostró el columnista Juan José Rodríguez, quien en su última entrega de las Nueve Esquinas expuso que, con base en los contratos de las dependencias encargadas de la obra pública en el estado, la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obra Pública, la Junta Estatal de Caminos, la Comisión Estatal del Agua y el Instituto Estatal de Infraestructura Física Educativa, apenas se juntaban 10 mil millones de pesos.
A esa cifra, le agregó 23 mil millones de pesos invertidos no por el gobierno del estado, sino por constructoras privadas, para proyectos carreteros sujetos a concesión.
En total, 33 mil millones de pesos, cifra significativamente menor a los 80 mil millones.
Sorprendentemente, ni siquiera en el quinto informe gallardista se sostiene la cifra que fue profusamente utilizada para promocionarlo.
De acuerdo con las dos partes que integran el documento del informe, el reporte cualitativo y el programático, al rubro de infraestructura y agenda urbana se le asignaron en cinco años 29 mil 205.8 millones de pesos, una suma todavía menor a la que detectó Rodríguez Medina.
El desglose muestra que de esa suma, poco más de la mitad corresponde al gobierno gallardista, 15 mil 648.2 millones de pesos.
El gobierno federal aportó la segunda mayor cifra, 10 mil millones de pesos. En el rubro de "otros", en el que usualmente se ubica a la IP, se contabilizan tres mil 367.2 millones de pesos, mientras que los ayuntamientos han aportado 95.2 millones de pesos. Pese a la evidencia, la cifra que mediante la propaganda se pretendió machacar fue la de los 80 mil millones de pesos, sin importar que careciera de fundamento.
Pero la exageración como herramienta de promoción no se reserva sólo para los informes.
Quizá el ejemplo más reciente sea el de las estadísticas económicas del sector automotriz. En una expo industrial anunciada la semana que concluye, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona aseveró que San Luis Potosí es el estado que lidera las exportaciones de autopartes en el país.
El mandatario no especificó montos ni periodos de los que hablaba, pero un análisis de la organización Industria Nacional de Autopartes, que aglutina a las empresas del sector, desmiente la afirmación.
Basado en cifras del Inegi, el informe del INA ubica a Guanajuato como el verdadero líder del indicador, con 15.7 por ciento del valor total de las exportaciones de autopartes en lo que va del año.
San Luis sí aparece en la lista, pero en el séptimo sitio, con el 7% de la participación nacional en el volumen de exportaciones de autopartes.
No fue la única exageración que se registró en esas declaraciones. Gallardo Cardona aseveró que en materia de Inversión Extranjera Directa, el estado había atraído nueve mil 500 millones de pesos, de nuevo, sin especificar el periodo al que se refería.
Otra vez, un documento oficial deja sin asidero la afirmación, ahora por el otro extremo: el gobernador se quedó corto. El reporte de la Secretaría de Economía sobre la IED más reciente, actualizado al primer trimestre de este año, señala que el estado acumula 13 mil 971.5 millones de dólares de IED en lo que va del gobierno gallardista, por encima de la cifra señalada. O muy por debajo de lo que muestra el reporte este año, 799.6 millones de pesos.
Hay más ejemplos, pero estos exponen claramente que la exactitud y la claridad no son virtudes de esta administración, que las ha sustituido por imprecisión, exageración o, abiertamente, la mentira.



