logo pulso
PSL Logo

Llegará el Tren

Por Jon Bonfiglio

Junio 28, 2026 03:00 a.m.

A
¿Quieres resumir esta noticia?

Resumen

Destacados

    Preguntas y respuestas

      ¿Quién dijo que los trenes eran cosa del pasado? Claro que en San Luis Potosí es un tema de nostalgia, ya que históricamente la ciudad y el estado se movían sobre rieles. Todo empezó con la llegada del ferrocarril a la capital potosina el 24 de agosto de 1888, cuando una locomotora de la entonces Ferrocarriles Nacionales Mexicanos entró en la ciudad procedente de Saltillo. Desde ahí, el arribo del ferrocarril detonó el desarrollo tanto de México como de la zona, al generar cambios en el contexto político, económico y social. Toda esa historia se mantiene viva hoy en día en el Museo del Ferrocarril "Jesús García Corona", ubicado en el edificio que erase una vez servía como la estación ferroviaria en la ciudad. 

      Pero ahora el futuro, al parecer, será una vuelta al pasado, ya que la expansión del transporte ferroviario de pasajeros en México está entrando en una nueva fase, con la Agencia de Trenes y Transporte Publico Integrado (ATTRAPI) preparando licitaciones para los corredores Querétaro-San Luis Potosí y San Luis Potosí-Saltillo.

      Actualmente, el primer tramo, el tren de pasajeros Ciudad de México-Querétaro — del cual la línea SLP será una extensión — ha alcanzado un avance de construcción de casi el 20%, con la construcción de puentes, vías de servicio, estructuras de drenaje y pasos para ganado y fauna silvestre. Se prevé que la línea de doble-vía utilice trenes diésel-eléctricos con un cupo de 450 pasajeros por tren y una capacidad de transporte anual proyectada de hasta 6 millones de pasajeros.

      Ahora, la línea SLP marcará un segundo tramo, cuyo proceso de contratación está en marcha actualmente y que estará en funcionamiento hasta septiembre de 2026, formando parte de un importante paso adelante en el enfoque declarado del Gobierno Federal para reconstruir una red ferroviaria nacional. La proyección es que la capital potosina funcione como una estación clave en la red, así como un centro logístico, con la ruta Querétaro-SLP y posteriormente SLP-Saltillo como un enlace fundamental entre el corredor Ciudad de México-Querétaro y los proyectos ferroviarios del norte que ya están en desarrollo. La premisa central es construir una infraestructura ferroviaria unificada de pasajeros en el norte que conecte los centros industriales del Bajío con la Ciudad de México y Querétaro al sur, y con Saltillo, Monterrey y Nuevo Laredo al norte.

      ¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí


      Lo que está claro es que la expansión proyectada de esta red ferroviaria no solo constituirá un importante proyecto de obras públicas para la región, impulsando el tipo de expansión económica que siempre acompaña a los grandes programas de construcción de infraestructura, sino que, a lo largo de las generaciones venideras, tendrá la capacidad de generar un cambio cultural entre la población y de fortalecer los lazos entre  comunidades de la zona. La condición, por supuesto, es que todo esto depende del uso de las mejores prácticas, una supervisión contundente y una visión político-empresarial que busque integrar a todos los actores involucrados — incluyendo la sociedad civil, el medio ambiente, el patrimonio cultural y la inclusión social. Si bien la expansión de la red ferroviaria puede considerarse uno de los mejores tipos de proyectos para todas estas áreas, los problemas bien documentados y persistentes del Tren Maya en la península de Yucatán demuestran que no siempre es así.

      El gobierno ha fijado 2027 como el año objetivo para el inicio de operaciones en las rutas Ciudad de México-Pachuca y Ciudad de México-Querétaro, lo que significa que la ruta Querétaro-SLP no tardará en comenzar, y empieza a colocarse en el futuro inmediato. El proyecto tiene un gran potencial, siempre y cuando la voluntad política sea constante e inquebrantable, y que el proyecto en su conjunto esté genuinamente diseñado pensando en la sociedad, y que no sea excluyente. 

      Estamos ahora en la etapa de la esperanza, esperemos que quienes están en el poder logren convertirla en realidad, y no en decepción. Que los vientos sean favorables, y que esta nueva etapa de historia ferroviaria sea de gran orgullo para el estado, y para México.