Mediciones remotas
El 26 de diciembre de 2004, un terremoto de magnitud 9.1 golpeó la costa oeste de la isla de Sumatra. El terremoto, que ha sido el tercero más potente en los últimos cien años, recibió una gran cobertura por los medios de comunicación. Como parte de esta cobertura, la prensa señaló que el terremoto fue de tal magnitud que hasta logró alterar la rotación de la Tierra. Al respecto, los científicos de la NASA, Benjamin Chao y Richard Gross, publicaron el 4 enero de 2005 en la revista "Eos Earth and Space Science News" un artículo para aclarar el punto.
El artículo de referencia lleva por título: "¿El terremoto del 26 de diciembre de 2004 en Sumatra, Indonesia, alteró la rotación de la Tierra, como afirmaron los medios de comunicación?" Los autores no pierden el tiempo e inician su texto con una frase contundente: "La respuesta a esta pregunta es un sí rotundo". Para después, no obstante, matizar su afirmación: "Pero, lo mismo aplica a cualquier terremoto, grande o pequeño, o, en realidad, a cualquier evento mundial que involucre transporte masivo, desde la estacionalidad atmosférica y oceánica hasta el derretimiento de glaciares y tormentas tropicales, o incluso un autobús circulando por la ciudad".
Habría que decir que, si bien los terremotos afectan la rotación de la Tierra, su efecto es minúsculo. Por ejemplo, según cálculos de Chao y Gross, el terremoto de Sumatra de 2024 acortó la longitud del día por 2.68 millonésimas de segundo; es decir, el terremoto hizo que la Tierra girara ligeramente más rápido. Un cambio tan pequeño no tiene ningún efecto practico y no afecta a nuestra vida diaria.
Podemos entender el mecanismo por medio del cual cambia la rotación de la Tierra por efecto de un terremoto, si pensamos en un patinador en el hielo que aumenta su velocidad de giro recogiendo sus brazos sobre el cuerpo; es decir, cambiando la distribución de su masa corporal. De la misma manera, la Tierra cambia su velocidad de rotación cuando un terremoto, o algún otro fenómeno natural o artificial, cambia su distribución de masa.
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Una disminución del día por 2.68 millonésimas de segundo es demasiado pequeña para que podamos notarla con nuestros sentidos. Empleando instrumentos sofisticados, no obstante, es posible medir sin dificultad intervalos de tiempo incluso infinitamente más pequeños. Entre otras cosas, esta habilidad ha permitido a los científicos medir el movimiento y redistribución de agua sobre la superficie del planeta debido a la fusión del hielo terrestre por el cambio climático. Para esto, los especialistas miden, no tanto cambios en la velocidad de la rotación de la Tierra, sino algo íntimamente relacionado: cambios en la fuerza de gravedad a nivel local debido al incremento de la masa de agua en el océano.
En este sentido, es interesante un artículo aparecido en junio de 2025 en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences", en el que se reportan los resultados de un estudio realizado por un grupo de investigadores encabezado por Yufeng Nie de la Universidad Politécnica de Hong Kong en torno al incremento en el nivel del océano. Como explican los especialistas, el incremento en el nivel del mar ocurre por dos vías, por la expansión del agua del océano por el incremento de su temperatura en la medida en que progresa el calentamiento global, y por el incremento en el volumen de agua por el transporte de agua hacia el océano por la fusión de hielo de la Antártida, Groenlandia y de los glaciares.
Debido a la redistribución de masa por el movimiento del agua hacia el océano cambia la forma de la Tierra y con esto la fuerza de gravedad, lo que, a su vez, modifica la órbita de los satélites que dependen de la fuerza de gravedad. Así, un incremento en el nivel del océano puede ser determinado por los sutiles cambios en la órbita de un satélite cuando cruza por encima del mar.
Para medir dichos cambios se hace uso de dos satélites gemelos, midiendo con una precisión extrema la distancia entre los mismos. De este modo, si un satélite entra en una región del océano con mayor gravedad se modificará la distancia que lo separa del gemelo, y a partir de este cambio a lo largo del tiempo se podrá inferir el aumento que ha tenido el volumen del agua del océano. En su investigación, Nye y colaboradores hacen uso de mediciones proporcionadas por los satélites GRACE de la NASA.Nye y colaboradores encuentran que en el periodo 1993-2022 el nivel del océano se ha incrementado en 90 milímetros. Aproximadamente, dos tercios de este valor se deben a la redistribución de masa por la fusión del hielo terrestre. El resto está asociado a la expansión del agua por el incremento en temperatura.
A primera vista resulta sorprendente que un terremoto pueda cambiar la velocidad de rotación de la Tierra y con esto la longitud del día –así sea por 2.68 millonésimas de segundo. Este cambio, no obstante, además de ser minúsculo, puede ser explicado por las leyes de la física. En donde sí es difícil dejar de sorprendernos es en la capacidad de los especialistas para medir tiempos y distancias entre satélites con precisión extrema, y a partir de esto llegar a conclusiones sobre fusión del hielo en la superficie de la Tierra.









