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Piratería: sabemos dónde está

Por Miguel Ángel Margáin

Marzo 10, 2026 03:00 a.m.

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La piratería no se esconde. Tiene dirección conocida, física o digital. La reciente revisión de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre mercados de piratería y falsificación lo confirma: el comercio ilícito no solo persiste: se adapta.

La lista de mercados que destacan por piratería y falsificación identifica este año 37 sitios en línea y 32 físicos —tres mexicanos— que, según el reporte, facilitan la comercialización de productos apócrifos o contenidos pirateados. Más que un listado simbólico, el documento funciona como radiografía del comercio ilícito contemporáneo.

El informe de este año pone atención en la piratería de transmisiones deportivas en vivo. El mercado global de derechos de transmisión deportiva fue valuado en casi 62 mil millones de dólares en 2024. Cuando una señal se transmite ilegalmente en tiempo real, el daño se produce prácticamente de inmediato.

El énfasis en las transmisiones deportivas llega en un momento particularmente simbólico. Estados Unidos, México y Canadá serán sedes del Mundial 2026. La piratería de transmisiones deportivas —desde el streaming ilegal hasta servicios de IPTV ilícitos (televisión por internet) o retransmisiones en redes sociales— aparece como un desafío relevante para la región.

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En el apartado de mercados físicos, figuran tres nombres bien conocidos: el Mercado de San Juan de Dios y el barrio de El Santuario, en Guadalajara, y Tepito, en la Ciudad de México. Lo relevante es la observación que acompaña: la ausencia de operativos relevantes contra estas actividades en 2025.

En México sabemos desde hace años dónde se venden productos piratas, software pirateado, consolas modificadas e incluso medicamentos ilícitos. Y cuando el Estado demuestra en otros ámbitos que puede articular inteligencia, tecnología e intercambio de información internacional para enfrentar fenómenos criminales complejos, la pregunta surge: ¿por qué esa misma determinación no se traduce de manera consistente en el combate a la piratería?

En ese contexto, llama la atención que esfuerzos recientes en nuestro país no aparezcan reflejados. Particularmente, los operativos encabezados por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), que en los últimos años ha coordinado acciones contra productos y contenidos pirateados en colaboración con otras autoridades.

La lista de la USTR no es un diagnóstico definitivo sobre el sistema de propiedad intelectual (PI) de cada país, pero sí un recordatorio incómodo.

Y en esa tarea, vale decirlo con claridad: dentro del entramado institucional mexicano hay autoridades que han demostrado que sí es posible avanzar. Esa experiencia bien podría formar parte de las conversaciones que inevitablemente surgirán cuando llegue el momento de revisar el T-MEC en materia de PI.

X: @MA_Margain

(Especialista en propiedad intelectual y protección de innovación)