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Primavera y la ecología de la migración de aves

Por Adolfo González Díaz Infante

Abril 11, 2026 03:00 a.m.

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(Parte 1)

Estos meses de marzo y abril como cada año se lleva a cabo la primera gran MIGRACIÓN DE AVES de Norteamérica, en la que cruzan nuestros cielos mexicanos de Sur a Norte más de 3,800 millones de aves, quienes van a sus zonas de cría de primavera, como lo hacen todos los años las especies migratorias. La segunda migración es en los meses de octubre-noviembre, en la que migran de Norte a Sur más de 4,500 millones de aves, que incluyen las crías nacidas en ese año, huyendo de los climas fríos del invierno de NORTEAMÉRICA. La diferencia entre ambas migraciones es la cantidad de especímenes que mueren y que nacen durante estos periodos. Los motivos de ambas migraciones son diversos, pero su fin es único: la supervivencia de la especie. Los motivos son huir de climas extremos, buscar campos de alimentación, buscar lugares de anidación, etc.

Para comprobar lo anterior solo basta con poner atención en las aves que están en tu jardín, en las calles, en los parques urbanos o bien es las zonas rurales. Gran parte de las aves que observas son aves en tránsito que terminarán en tan solo unas semanas en lugares tan distantes como ALASKA, CANADÁ, EEUU e incluso algunas hasta el Océano Ártico. Esas golondrinas que verás estos meses en México anidando posiblemente en tu casa, se irán al sur hasta Argentina o Chile al acercarse nuestro invierno.

En el mundo se repiten estas migraciones en otros continentes como serían la de Europa-Asia Occidental-África, que se produce entre los países de Europa y Asia occidental cruzando el Mar Mediterráneo, o bien por la zona del Canal de Suez y Medio Oriente. O bien la migración de Asia Oriental-Islas Orientales-Australia, que se produce cruzando desde Asia Oriental es decir China- Rusia Oriental, Mongolia, Japón etc. hacia zonas de Indonesia, Islas de mar Índico y el continente Australiano.

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En todos los casos ambas migraciones, la de Primavera y la de Otoño, es el mejor momento para contabilizar y darnos una idea del estatus de población de las diferentes especies, especialmente en el caso de nuestra migración americana, ya que al viajar las aves a lo largo de nuestro continente van entrando en un embudo que inicia en nuestra frontera norte y se va estrechando hasta llegar a Centroamérica, convirtiendo a nuestra zona en el lugar ideal para contabilizar el número de aves que cruzan el continente.

Algunas de estas aves anidan en el sector Norte del continente, otras en el sector Sur, otras en ambos sectores como las golondrinas, por lo que para muchas ésta será la primer migración de sus vidas. Algunas viajan de día guiadas por la topografía del terreno y por el sol, aunque la mayoría vuela de noche guiadas por las estrellas, y en algunos casos por los campos magnéticos de la Tierra, que para nosotros son imperceptibles y que ellas son capaces de sentir y de medir.

En este viaje migratorio enfrentan grandes peligros naturales producto de las enormes distancias que recorren, algunos de ellos llegan a recorrer el continente desde Alaska hasta la Patagonia y enfrentan en su camino depredadores naturales, tormentas locales, huracanes, ciclones, barreras topográficas, etc.; y también enfrentan peligros artificiales hechos por nosotros humanos como son tráfico en carreteras, tráfico aéreo, cacería, edificios, construcciones, casas, ventanas, contaminación, iluminación de las ciudades y demás modificaciones que hemos creado en el ambiente.

Empezaremos por dar una idea de los estudios que se realizan para llegar a lo aquí expresado. En un inicio las migraciones se medían en forma directa y solo a través de la observación y por el anillado de especímenes con sus datos de origen, de tránsito y de destino. Es poco común entre los cazadores el matar especímenes anillados que tiene los datos de procedencia del ave y una dirección para reportar el lugar donde fueron muertos. Otros casos también de anillado y que se da mucho en aves rapaces es el atraparlos en los lugares de tránsito y de destino, y manejar los datos estadísticos de la migración sin sacrificar la vida del ejemplar. Es un proceso mucho más especializado, ya que implica atrapar el ave adulta en redes o bien en su nido, anillarlo y volver a atraparlo entre los millones de aves que migran para capturar sus datos y volverlo a liberar.

En los últimos años se estableció una red de RADARES DE AEROPUERTOS, principalmente en EEUU, que contabilizan en las noches los vuelos de aves por millones y sus rutas en el momento exacto que suceden, lo cual da muchísima certidumbre a los resultados de estos estudios.