Silencio de similor
"Ni contigo ni con nadie me casaré jamás. Soy ninfómana". Eso le dijo, terminante, la joven Folla a Babalucas cuando éste le propuso matrimonio. Respondió el pasmarote: "No me importa que andes en drogas. Lo único que te pido es que me seas fiel"... Susiflor era amiga de Johnny Culdefer, famoso jinete de rodeo. Se lo presentó a Rosibel, su compañera de cuarto. Al día siguiente le preguntó qué le había parecido el galán. Declaró Rosibel: "Me causó una profunda impresión". Inquirió Susiflor: "¿Con su manera de ser?". "No -precisó Rosibel-. Con la hebilla de su cinturón"... Himenia, célibe de 39 años cumplidos en repetidas ocasiones, le contó a su vecino don Acisclo la experiencia que tuvo la noche anterior: "Un desconocido entró en mi recámara". "¡Qué barbaridad! -se consternó el señor-. ¿Y pidió auxilio?". "Quería pedirlo -manifestó Himenia-, pero no lo dejé"... Supongo que ya no se usa la expresión "éjele". Se empleaba en otro tiempo para mostrar burla desdeñosa nacida del escepticismo, de la incredulidad. "Fulana es señorita". "¡Éjele!". Don Girolamo les indicó a sus pequeños hijos: "Ya duérmanse, porque no tarda en venir Juan Pestañas". "¡Éjele! -exclamó el mayorcito-. Ése nomás viene cuando tú andas de viaje"... El silencio es oro, dicen. No siempre. En ocasiones es más bien similor. El similor es una aleación de cobre y zinc cuyo color y brillo le dan la falsa apariencia del oro. De similor, no de oro, fue el silencio que en un principio guardó la presidenta Sheinbaum cuando se le preguntó acerca de la entrega a la justicia americana del ex secretario de Finanzas y el de Seguridad en el gabinete de Rubén Rocha Moya. Bajo el manto de la protección presidencial ese sujeto sigue fungiendo como gobernador de Sinaloa, ejemplo vivo de la impunidad que priva en la nefasta 4T. "No hay riesgo", dijo luego la doctora al comentar sobre esa entrega. La verdad es que sí lo hay, y cada vez mayor. Al paso de los días suenan más fuertes las voces de Washington que exigen se actúe contra el cártel de Sinaloa, calificado ya de terrorista por los yanquis, lo cual los autoriza a entrar en nuestro territorio para imponer su ley, ya que aquí no la hay. Me pregunto si la señora Sheinbaum esgrimirá una estampita con el Sagrado Corazón -"Detente"- para conjurar ese inminente riesgo, como hizo su antecesor y actual patrón ante la amenaza del Covid... "¿Hay alguien aquí que se crea muy gallo?". Plantado en el centro del atestado Bar Ahúnda un tipejo lanzó esa interrogación a los presentes. Uno de ellos se puso en pie, amenazante. "Yo mero" -declaró ominoso. Medía 2 metros de estatura; pesaba 15 arrobas -cada arroba equivale a 11 kilos y medio- y tenía puños como los de Jack Dempsey o Rocky Marciano, legendarios pugilistas de peso completo. El que había hecho la pregunta le entregó una tarjeta al grandulón. "Esta es mi dirección -le dijo-. Si se cree usted muy gallo vaya a cantarme a las 5 de la mañana. Tengo que despertarme para ir al aeropuerto"... "No lo niego -le dijo el Lobo Feroz a Caperucita Roja, que se arreglaba el peinado y la ropita-. Alguna vez tuve la intención de comerte, pero luego creciste y..."... Don Pelegrín regresó de un viaje, y su esposa no estaba en la casa. Le preguntó a la mucama: "¿Salió de compras la señora?". "Ay, siñor -respondió la fámula-. Por la forma en que iba vestida yo creo que más bien salió de ventas"... El joven Romelino era lírico, romántico y poético. La mano puesta sobre el corazón le dijo con vehemente acento a la hermosa Loretela: "¡Te veo y palpito!". Ella se indignó: "¡Yo no soy pa´ eso!". (No le entendí)... FIN.



