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Sin cambio de rumbo

Por Alfonso Lastras Martínez

Febrero 08, 2026 03:00 a.m.

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En 1891, hastiado de la vida en Europa, el pintor francés Paul Gauguin se trasladó a Tahití, en la Polinesia Francesa, en la búsqueda de un mejor ambiente para su trabajo artístico. Según un artículo aparecido en julio de 2024 en el magazín "New Lines Magazin", firmado por Joanne Drayton, Gauguin dejó Europa porque, "Creía que vivir en intimidad con una raza polinesia pura lo ayudaría a liberarse de las ataduras corruptoras de la civilización".  No obstante, al llegar a Papeete, la capital de Tahití, "Gauguin quedó impactado por lo que encontró. Su sociedad tradicional, intacta, resultó estar contaminada por la Europa de la que pensaba desprenderse". Así, en busca del Tahití que había imaginado, Gauguin optó por cambiar su residencia a Papeari, a unos 45 kilómetros de Papeete, en donde se instaló en una choza de bambú.

Tahití, perdido en la inmensidad del océano Pacífico, entre Australia y Chile, fue descubierta para los europeos por el británico Samuel Wallis en 1767. En 1842, Tahití se convirtió en un protectorado de Francia, y en 1880 en una colonia francesa. A lo largo de su contacto con Europa, además de sufrir la contaminación cultural que observó Gauguin, Tahití fue contaminado con gérmenes llevados por los europeos y para los cuales la población nativa no tenía defensas. De este modo, Tahití sufrió epidemias de viruela y gripe que redujeron drásticamente su población. El mismo Gauguin habría infectado a sus dos esposas tahitianas con sífilis, enfermedad que probablemente padecía.

Un artículo aparecido el pasado 28 de enero" en la revista "PLOS One" documenta una nueva clase de contaminación en las islas del Pacífico Sur: la contaminación por micro-plásticos. El artículo fue publicado por un grupo internacional de investigadores encabezado por Jasha Dehm, de la Universidad del Pacífico Sur en Fiyi. 

Los micro-plásticos se definen como partículas de plástico con tamaños inferiores a 5 milímetros. Pueden ser producidos de manera tanto intencional –por ejemplo, para la producción de cosméticos–, como por la degradación y fragmentación de objetos de plástico por la acción de la radiación del sol y del agua en el océano. La contaminación del océano por micro-plásticos es causa de una preocupación creciente. De acuerdo con Dehm y colaboradores: "Una vez introducidos en los ecosistemas marinos, los micro-plásticos se transportan a través de grandes distancias, contaminando diversos hábitats que van desde las aguas superficiales y los sedimentos costeros hasta el fondo del océano profundo. Su presencia ubicua ha generado preocupaciones significativas sobre sus posibles impactos en los organismos y ecosistemas marinos, habiéndose documentado su ingestión en una amplia variedad de especies marinas, incluidos peces, invertebrados e incluso grandes filtradores como las ballenas".

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La contaminación del océano por micro-plásticos es particularmente significativa para los países insulares del Pacífico Sur, dada la importancia que la pesca tiene como fuente de alimentos.  En este contexto, Dehm y colaboradores llevaron a cabo un estudio para evaluar la contaminación por micro-plásticos en peces costeros de cuatro países insulares en el Pacífico Sur: Fiyi, Vanuatu,Tuvalu y Tonga. A igual que Tahití, estos cuatro países están situados en     medio del océano Pacífico, más de 2,000 kilómetros al este de Australia.      

Dehm y colaboradores estudiaron un total de 878 ejemplares de peces costeros de 138 especies y encontraron micro-plásticos en el tracto gastrointestinal de un 33 por ciento de los ejemplares estudiados. Si bien este porcentaje es menor que el promedio de 49 por ciento observado a nivel global, los números varían grandemente entre los cuatro países estudiados. Así, en el caso de Fiyi se encontraron micro-plásticos en un 75 por ciento de los peces estudiados, porcentaje que es significativamente más elevado que el promedio global. 

Como resultado de su estudio, Dehm y colaboradores concluyen: "Nuestros hallazgos destacan un desafío ambiental clave para las naciones del Pacífico, donde la fuerte dependencia de la pesca costera transforma la contaminación ecológica en riesgos inmediatos para la seguridad alimentaria y la salud. El predominio de polímeros asociados con el equipo de pesca y cuerdas (polietileno/polipropileno/nylon) y fibras (65–95 % de las partículas) sugiere que las vías de contaminación marina también deberían considerarse dentro de las políticas de residuos convencionales centradas en la tierra".

Fiyi, Vanuatu,Tuvalu y Tonga son pequeñas islas en medio del océano Pacífico, separadas por más de 2,000 kilómetros de tierra firme, que están siendo bombardeados por contaminantes desarrollados en tierras lejanas. Y en cuanto a Tahití, dado que es un país insular, similar en este sentido a los estudiados por Dehm y colaboradores, podríamos esperar que esté igualmente contaminado con micro-plásticos. Así, si Paul Gauguin volviera a nacer, podría constatar que la situación de Tahití no mejoró. Más bien se agravó.