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SIN RESPUESTAS

Por Juan José Rodríguez

Abril 16, 2026 03:00 a.m.

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Desde siempre, los cálculos, las previsiones, las expectativas, las especulaciones y los análisis en torno a la sucesión gubernamental del 2027 han estado presididos por una pregunta dual: van aliados o por separado Morena y Verde, y si van juntos quién pone el candidato. Quienes piensen que las interrogantes quedaron despejadas el lunes pasado durante la visita de dirigentes nacionales del PVEM, están equivocados.

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Pero esa equivocación no resulta inexplicable. El aparato de comunicación del gallardismo desplegó sus vastos alcances para impulsar una interpretación sesgada. Si se revisa cuidadosamente lo dicho aquí por la presidenta nacional del Verde, Karen Castrejón, se encontrará que lo que realmente dijo fue algo así como que, si no hay de otra, estamos listos para ir solos en la elección de gobernador de San Luis Potosí. Lo cual es distinto de "definitivamente vamos en solitario". 

Sobre el mismo tema, un día después Manuel El Güero Velasco salió a matizar las declaraciones de Castrejón. Puntualizó que no se trata de una ruptura sino de "alzar la mano" para pedir reciprocidad, ya que su partido apoyará a Morena en muchas elecciones estatales y no les parece justo que el guinda se niegue a apoyar su pretensiones en San Luis.

Hasta el momento, lo único consistente es la postura morenista de no apoyar candidaturas producto del nepotismo. Lo han dicho la presidenta Sheinbaum, la dirigente partidista Luisa María Alcalde y, más recientemente, el exgobernador michoacano y actual diputado federal Leonel Godoy. Este último puntualizó que se debe ser tolerante con la autonomía del Verde para postular a quien quiera, pero que al mismo tiempo los militantes del tucán deben respetar la decisión morena de no aceptar el nepotismo.

En ese contexto, en lo personal me parece que el evento del lunes en el Centro de Convenciones fue más bien un intento de mostrar músculo gallardista para tratar de convencer a Morena de que no deje solo al verde potosino.

Si la estrategia de los mandos nacionales verdes fue no dar por dinamitados todos los puentes, no parece haber sido muy del agrado del gallardismo, pues como ya dijimos su aparato de comunicación se empeñó en sembrar la idea de que aquí se consumó la ruptura PVEM-Morena de cara al 2027, al menos por lo que a la elección de gobernador se refiere. Basta ver la edición de Reforma del martes.

Todo esto y otras maniobras que ya hemos visto -algunas tan desafortunadas como la abortada Ley Esposa-, tienen un común denominador: los esfuerzos sobrehumanos de Ricardo Gallardo Cardona para heredar el cargo a alguien que lo cuide y lo proteja a partir del fatídico séptimo año. O mejor aún, y este es un tema sobre el que volveremos pronto con toda la amplitud necesarias, que además de procurarle impunidad le permita seguir gobernando tras bambalinas. Se hace así en Soledad desde el 2012. 

Por ahora, lo que es imposible ignorar es cómo en su búsqueda desesperada de continuidad en el poder, el gallardismo y en buena medida también el Verde, no tienen reparos en falsear o exagerar los hechos, a su conveniencia. Citemos dos casos notorios.

Cada que se ofrece argumentar a favor de la posible candidatura de la senadora Ruth González, El Güero argumenta que en su condición de candidata del PVEM, le aportó más de medio millón de votos al proyecto de Claudia Sheinbaum. Eso no es cierto. Al único proyecto al que le aportó esa cantidad de sufragios fue al propio.

Me explico: En las elecciones de 2024 la hoy presidenta de la República obtuvo en nuestro estado un gran total de 826 mil 746 votos, de los cuales el bloque mayor, 386 mil 501, se lo aportaron los votantes de Morena. Los sufragios aportados por el Verde fueron 372 mil 097, que ni cerca estuvieron de ser los 500 mil que presume Velasco. El PT aportó únicamente 68 mil 148. 

Y en cuanto a lo decisivo de esos votos, vale decir que con únicamente los de Morena la hoy Presidenta habría tenido suficientes para derrotar aquí a Xóchitl Gálvez, a quien sus tres partidos postulantes (PAN-PRI-PRD) le acumularon 347 mil 948 boletas.

La chapuza retórica del Verde y el gallardismo es aludir a los 524 mil 950 votos que obtuvo para sí la candidata a senadora Ruth González, muy por encima de los 272 mil 417 que sacó la abanderada morenista Rita Ozalia Rodríguez, a quien sí le pasaron por encima las aplanadoras de acarreo y alquimia, para desde entonces apartarla del camino a la gubernatura reservado para la esposa de Gallardo Cardona.

El otro caso de desapego de la verdad, exhibido por el clan en el poder, es el que cada que se ofrece saca a relucir el propio RGC: que el verde-gallardismo potosino trae 800 mil votos en el costal. No hay manera.

En el 2021, Gallardo ganó la gubernatura con 452 mil 391 sufragios, equivalentes al 37.52 por ciento de la votación emitida. Octavio Pedroza perdió con 398 mil 304, que representaron el 33.04 por ciento. (El resto se lo repartieron Mónica Rangel, el Tecmol, Marvely Costanzo, Adrián Esper Cárdenas, Juan Carlos Machinena, Arturo Segoviano y los nulos). Estas cifras y porcentajes se alcanzaron con un padrón electoral de 2 millones 071 mil 741 ciudadanos y una participación en las urnas del 60 por ciento. 

Para las elecciones del año próximo se estima un padrón de 2 millones 270 mil ciudadanos. Un aumento del 9.5 por ciento en seis años. Si se mantiene el nivel de participación del 60 por ciento, en nuestro estado irán a votar aproximadamente 1 millón 360 mil. Si fuera cierto que el verde-gallardismo tiene asegurados 800 mil sufragios, los restantes 560 mil se lo repartirían seis partidos: Morena, PAN, MC, PRI, PT y PANAL. Les tocarían migajas. Simplemente es imposible. Ya lo veremos.

Las respuestas a las preguntas mencionadas en el primer párrafo de esta colaboración tardarán un poco todavía. En este momento, me parece, hay una sola posibilidad cancelada: la de que la senadora Ruth sea candidata de una alianza Morena-Verde. Ambos partidos podrán coaligarse, pero a condición de que no haya ningún asomo de nepotismo. Y si van separados y todo se va a tercios, la competencia será muy cerrada, de pronóstico rervado.

DEL OTRO LADO

Conforme estaba previsto, el pasado fin de semana aterrizaron por estos rumbos dos enviados del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, cuyas responsabilidades serán promover, organizar, acelerar, supervisar y validar la integración de las diversas estructuras electorales, que deben estar armadas semanas antes de las elecciones del primer domingo de junio del año entrante.

Se trata del diputado federal José Alejandro Peña Villa, coordinador de la Segunda Circunscripción Electoral a la que pertenecemos. Es del Estado de México, ha sido senador y según su ficha biográfica tiene experiencia como operador electoral. Dado que debe atender ocho entidades federativas (Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas), es obvio que su función será básicamente de promoción, trazado de metas y supervisión.

La tarea más operativa y de hilado más fino corresponderá al delegado estatal, quien según nos dicen trae instrucciones de explorar la posibilidad de alianzas de Morena con otras fuerzas políticas ajenas al verde-gallardismo o con liderazgos de corte ciudadano. Se trata de un viejo conocido de los morenistas potosinos Mauricio Rodríguez Alonso, actual subdirector general de la Comisión Nacional del Agua, quien ya estuvo aquí en el 2024, cuidando los intereses de la candidata Claudia Sheinbaum.

Su designación sembró inquietud en la dirigencia y cuadros potosinos de Morena, porque si bien es cierto que tiene línea directa con la Presidenta, cierto es también que en el 2024 le hizo el caldo gordo al gallardismo, a cuyos embrujos sucumbió. Y mal no le fue.

Además, aunque estuvo aquí el sábado y junto con Peña Villa encabezó una reunión de trabajo con más de medio centenar de dirigentes y operadores morenistas de la entidad, por lo menos hasta ayer miércoles seguía apareciendo en las páginas oficiales de la Conagua como su subdirector. Quizá esa dualidad de encargos se resuelva pronto, pues si sus responsabilidades partidistas las va a cumplir de medio tiempo y a distancia, ya se jodió el asunto.

Otra imputación que gente seria de su partido le hace a Mauricio es que además de ser sensible al canto de las sirenas gallardistas, tiene relaciones estrechas, un tanto facciosas, con cuadros guindas que llevan años enjabonándole el piso a Rita Ozalia. Si el enviado del CEN moreno va a promover los intereses de tribus, otra vez ya se jodió el asunto.

No estaría de más, si lo ratifican en el encargo y va a estar aquí de tiempo completo, que se haga oír y despeje dudas en cuanto al verdadero sentido de sus lealtades, su probidad y su institucionalidad. 

COMPRIMIDOS

A Héctor Serrano Cortés el cuete le puede tronar por donde menos se lo esperaba. El martes, la estratega política y columnista de El Heraldo de México Laura Puente, escribió en su colaboración bisemanal que en Palacio Nacional existe la firme convicción de que la confrontación que se vive aquí entre el gallardismo y todo lo relacionado con Morena y el gobierno federal, es culpa del susodicho. Si esta apreciación se vuelve tendencia y pronto parece que Ricardo Gallardo Cardona es el títere y Serrano el titiritero, su estancia en tierras potosinas se puede acortar bruscamente. Habitan aquí egos tan descomunales que jamás van a permitir esa clase de caracterizaciones.

Dijo hace poco el titular del Instituto de Fiscalización Superior del Estado que para hacer mejor las cosas en esa dependencia debían "caminar de la mano" del Poder Legislativo. Le tengo una noticia al abogado Lecourtois: el IFSE y él mismo por su cargo son parte del Poder Legislativo. Quizá no sean parte del Congreso del Estado, al que únicamente pertenecen los diputados, pero de que son integrantes del poder que hace las leyes, claro que lo son. Extraño en un licenciado en derecho que hasta director de Asuntos Jurídicos del Ejecutivo fue. Claro que puede tomarse la mano derecha con la izquierda y pensar ¡qué fregonería!

Por lo visto, se va a terminar el plazo dentro del cual se pueden hacer reformas a la legislación electoral del estado y nadie, ni del Verde ni de la oposición, ni diputado ni simple ciudadano, se interesó en hacer las adecuaciones necesarias para que no se repita el bochornoso caso del mujeruco que despacha como alcalde o alcaldesa de Venado. Pero qué tal para establecer el Dia Internacional de las garrapatas color fucsia.

Hasta el próximo jueves.