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Una caseta no es un sistema

Por Luis González Lozano

Agosto 22, 2026 03:00 a.m.

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      Hay notas que informan y otras que, sin querer, confiesan. Esta semana, el Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez anunció que analiza instalar una nueva "estación de monitoreo ambiental". Dice que revisa alternativas con la SEGAM y la UASLP, que todavía debe definir costos y que pretende elegir un equipo para medir la calidad del aire desde la periferia hasta la zona centro. La misma nota reconoce algo revelador: la estación de la primaria Primero de Mayo permanece inactiva desde el año pasado.

      Parece una buena noticia. En realidad, exhibe una preocupante ignorancia ambiental institucional.

      El error es elemental: una caseta no es un sistema de monitoreo de la calidad del aire. Es apenas uno de sus componentes. La NOM-156-SEMARNAT-2012 regula precisamente los Sistemas de Monitoreo de la Calidad del Aire, entendidos como un conjunto organizado de recursos humanos, técnicos y administrativos. No se trata de comprar un aparato, conectarlo y tomarse la fotografía.

      Antes de adquirir una estación hay que saber qué se quiere medir, para qué, dónde, cuáles son las fuentes de emisión y dónde están las zonas industriales, ladrilleras, vialidades intensas y poblaciones expuestas. Después se determina cuántas estaciones hacen falta, dónde ubicarlas y qué contaminantes medir.

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      Por eso es técnicamente absurda la idea de un equipo que "cubra" desde la periferia hasta el centro. El aire no respeta límites municipales y una estación no representa a todo Soledad por decreto administrativo. La representatividad se estudia científicamente.

      Desde 2016 hemos insistido en lo mismo: San Luis Potosí necesita un Sistema Eficaz de Monitoreo de la Calidad del Aire. Esto implica estaciones suficientes y estratégicamente ubicadas; medición de PM10, PM2.5, ozono, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre; mantenimiento y calibración; validación de datos; información pública continua; alertas sanitarias; protocolos de contingencia; personal especializado y presupuesto permanente.

      La NOM-172-SEMARNAT-2023 obliga, además, a comunicar de forma horaria y diaria el Índice AIRE Y SALUD. Medir sin informar sirve de poco. Informar con datos incompletos sirve todavía menos.

      Y aquí aparece la contradicción: ¿qué hace la SEGAM asesorando la compra de otra estación mientras la de Primero de Mayo está apagada? Antes de gastar un peso deberían explicar por qué dejó de operar, cuándo fue su última calibración, qué mantenimiento recibió y cuánto costaría rehabilitarla.

      Pero el asunto es todavía más grave. Se publicó en medios el 18 de agosto que investigadores de la UASLP advierten que San Luis Potosí presenta algún nivel de contaminación hasta en el 90 por ciento de los días del año. Rogelio Flores Ramírez, del CIACyT-UASLP, alertó sobre los riesgos de la exposición constante; y la propia SEGAM reconoció que no existen estaciones en sectores como la Zona Industrial de Villa de Pozos y zonas de ladrilleras, precisamente donde podrían registrarse mayores niveles.

      Ante ese escenario, ya no hablamos solamente de ineptitud. Estamos frente a una actuación ambientalmente ignorante, políticamente irresponsable y, en sentido ético, criminal.

      La responsabilidad comienza por el gobernador Ricardo Gallardo, como cabeza del Ejecutivo estatal; continúa por la SEGAM; y alcanza a los municipios que durante años han preferido administrar la contaminación en lugar de combatirla.

      La ignorancia no exonera al servidor público. Cuando existe la obligación jurídica de saber, medir, informar, prevenir y actuar, la ignorancia se convierte en negligencia. Y cuando esa negligencia expone sistemáticamente a la población a un riesgo conocido para la salud, puede dejar de ser sólo incompetencia administrativa para adquirir relevancia delictiva. Si existen omisiones que generen responsabilidades administrativas, ambientales o incluso penales, deben investigarse.

      Mientras tanto, el Estado prepara un PROAIRE 2026-2036 para la zona metropolitana San Luis Potosí-Soledad. Resulta todavía más incomprensible que Soledad piense su problema como la compra aislada de una caseta y no como parte de una red metropolitana científicamente diseñada.

      Que participe la UASLP es positivo. Precisamente por ello, la ciencia debe determinar la necesidad y el presupuesto financiarla, no al revés.

      Soledad no necesita una caseta para la fotografía. Necesita saber qué respiran sus habitantes. Y San Luis Potosí necesita autoridades que entiendan que medir el aire es una política de salud pública, no una ocurrencia administrativa.

      Comprar una caseta y llamarle política de calidad del aire es como comprar un termómetro y presumir que ya se construyó un hospital. Sólo que aquí la ignorancia administrativa no se queda en el escritorio: se respira. Y cuando quienes están obligados a protegernos deciden no saber, no medir y no actuar, la incompetencia se convierte en riesgo para la vida.

      Delírium trémens.- Es absolutamente inaceptable que el gobierno de Ricardo Gallardo encuentre millones de pesos para la FENAPO, conciertos, espectáculos y propaganda, pero no tenga la misma urgencia para financiar un Sistema Eficaz de Monitoreo de la Calidad del Aire que proteja la salud de los potosinos. Un gobierno que prefiere gastar en aplausos antes que saber qué respira su población no gobierna: administra el riesgo y convierte la salud pública en daño colateral de su espectáculo.

      @luisglozano