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Especial | Gabino, un potosino por adopción

Trovadores, estudiantinas y huapangueros le dieron el último adiós en el Museo Federico Silva

Por Martín Rodríguez

Octubre 03, 2026 03:00 a.m.

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Especial | Gabino, un potosino por adopción
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      Han pasado 34 años, cuatro meses y unos cuantos días, desde que el trovador potosino por naturalización Gabino Palomares, saludaba de manera remota y desde la Plaza de los Fundadores a un Salvador Nava Martínez que vivía sus últimas horas de vida, mientras él interpretaba la trova en su concierto del Festival Primavera Potosina, único evento del corto periodo de gobierno de Gonzalo Martínez Corbalá.

      El cantante y compositor guanajuatense fallecido este miércoles y a quién se equiparó a otros de su género, como Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Facundo Cabral o Amaury Pérez, cursó la carrera de ingeniero químico en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y justo en esa época, despegó como músico reconocido a nivel internacional.

      Las exequias que coronaron su fama de trovador fueron en el Museo Federico Silva, este viernes.

      LA JUVENTUD Y LOS ENAMORADOS

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      Sus años dorados, los de juventud en los que componía canciones de amor para los que se aferran a encontrar los seres del alma, era apenas su etapa de maduración de aquellos años universitarios que le recordaban que la vida había comenzado aquel 26 de junio de 1950, pero que en su reloj le llamaba a cantarle a la patria, al consumismo, pero sobre todo a la paz.

      Es el mismo Gabino que enseñó que saber existir es cosa buena, que el amor es como la lluvia del trópico, que enamorarse da miedo, que la entrega fácil es la condena del destierro y que, como decía Gabriel García Márquez, el amarillo es el color de los enamorados.

      El corazón para componer le llegó a tal nivel, que el desamor fue para darle un desierto y la entrega y la pasión, una lluvia como una delicia.

      EL RETO A LOS PODEROSOS

      Le gustaba participar en la trova con sus amigos de la UASLP. Y más: sentía una responsabilidad personal por el reclamo social de aquellos aciagos días del 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971, los del crimen de Estado contra estudiantes e inconformes, pero también los de mirar sin parar los ojos del amor, del deseo y la compañía.

      Fueron los años del consumo cuidado, ese que Guadalupe Loaeza interpretó a su manera y Gabino convirtió en una canción de compradores al ahí se va, de aquellos años en que el uso del desodorante del corazón, era tanto como sentirse no ser nada y embarrarse una pomada para cambiar de clase social

      Para Gabino, sostener el estado era toda una letanía de poderosos, modelos, de tipos que nos miran con cinta de ser "tiras", que siguen todos los días y trabajan el teleteatro político, de aquellos que dialogan con los subordinados y tratan de caer en gracia, hablando de la social democracia.

      HERMANOS DEL ALTIPLANO 

      Tanta fue la diversidad de Gabino, que dedicó desveladas a componerle a la historia prehispánica, la de los pueblos olvidados y las lenguas perdidas en la montaña. 

      Es más, hasta la psicosis social fue parte de su inspiración y para muestra, aquella vocación de sacralizar lo que llega del extranjero, desde los hombres barbados hasta las culturas del norte, como una maldición de La Malinche. 

      Le compuso a las lenguas que se van perdiendo en la historia y en la serranía, a la sabiduría que se fue quedando en el olvido, al golpe a la historia, a la muerte de la cultura y a los que llegaron para empobrecer pueblos y enriquecerse, dejando vacías las minas, como el Cerro de San Pedro.

      DE VIAJE Y HORARIO ESTELAR

      Una de tantas hazañas, lo llevó a amenizar con una canción todas las tardes, "En tienda y trastienda", programa de Ausencio Cruz y Víctor Trujillo que transmitía la cadena gubernamental Imevisión.

      Eran las tardes donde recordaba que a veces, el buey pando ya no funciona, el arado es insuficiente y la cosecha era embargada por la tienda de raya, pero aún así, se reventaba el barzón y la yunta seguía andando. 

      Eran justo los años de crecer y relacionarse con otros grandes trovadores de América. Fue así como alternaba con voces privilegiadas como Amparo Ochoa, o con las melodías mejor representadas por el cronista de la canción urbana Chava Flores.

      Lo admiraban en Cuba, Venezuela, Puerto Rico, Nicaragua, El Salvador y los países latinoamericanos que se encaminaban con su tendencia a la izquierda. 

      EL ENCUENTRO DE IDEAS

      Para Gabino, la izquierda fue su centro ideológico. Sin embargo, se le admiraba en el centro y en la derecha. Sus homenajes lo llevaron a la Plaza de los Fundadores, en el foro donde convivían navistas y priistas, izquierdos y derechos, los de centro y aquellos a los que les importa un cacahuate la política.

      Eran los años de un Gonzalo Martínez Corbalá, que después de su embajada de México en Chile, de mantenerse de bajo perfil, de ser director de Infonavit o de FOVISSSTE, se convertiría en gobernador interino de San Luis Potosí, organizaría un festival y trataría de unir todas las ideas en una sola manifestación artística. 

      La noche de concierto fue bien aprovechada por Gabino. Retó al gobernador y llamó por su nombre y admiración a Salvador Nava Martínez, el hombre que unos días después sería visitado por última vez por Carlos Salinas de Gortari y otros días más, se convertiría en el centro del sepelio más destacado de la historia de San Luis.

      AHORA LE TOCÓ

      Apenas un corto tiempo después de dejar la responsabilidad de ser el administrador del Centro Cultural que alguna vez fue la Residencia Oficial de Los Pinos, Gabino Palomares regresó a San Luis Potosí. Era fácil verlo en algunas calles como la avenida Muñoz platicando con amigos. De vez en cuando paseaba con su familia, y las muchas ocasiones, hacía lo que le gustaba: tocar. 

      Así fue hasta que la muerte lo sorprendió este 30 de septiembre. Ahora tocó a San Luis homenajear a Gabino. Trovadores, estudiantinas y huapangueros le dieron el último adiós en el Museo Federico Silva, en una fiesta prolongada hasta entrada la noche de este viernes.

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