Llegan al Centro Histórico los dulces de temporada
Día de Muertos y Halloween conviven entre la población

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Las catrinas y el Halloween regresan a las calles. Otra vez, el centro de la capital es el punto de venta de decenas de miles de calacas, sarcófagos, frutas, botellitas azucaradas y de licor y cráneos con los nombres de personas, con todo y las calacas que llegaron para pintarse de colores.
Otros prefieren vender las calabazas y las figuras de terror, esas que a las nuevas generaciones poco a poco les van dejando de llamar la atención, porque las reemplazan por personajes de ánime, caricaturas, de películas fantásticas o de vestimentas de cosplay.
Los dulceros se lucieron con el colorido, como ritual y memoria de quienes se nos adelantaron y que tal vez en el momento de la partida dejaron una estela de dolor, pero que son recordados con cariño por familiares y amigos.
Aunque estrecharon el camino de los peatones, los comerciantes muestran desde ayer el ingenio popular para desafiar con sus representaciones la muerte inevitable, dar un toque de solemnidad pero también de alegría por quienes, cuenta la tradición oral, regresan cada 2 de noviembre a ver a sus seres queridos, comer y celebrar y retirarse.
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Tanta calaca recuerda al autor de la inmortal catrina, el artista hidrocálido José Guadalupe Posadas. Los comerciantes dieron vida a sus mesas de exhibición con el azúcar que forma catrinas de sombrero ancho, plumas y vestiduras de la gente de clase alta de los años de la Revolución Mexicana.
Con dificultad para caminar, los peatones vieron cómo a 12 días de la celebración, ya llegaron los vendedores Para ocupar el pasillo de acceso principal y entregar a los clientes, los elementos para elaborar los altares de muertos, con miniaturas de calacas o calaveras, frutas y los alimentos preferidos de los difuntos.
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