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6 errores que no debes cometer al elegir tenis para correr

Encuentra los tenis perfectos para correr siguiendo nuestros consejos especializados.

Por Redacción

Febrero 03, 2026 04:21 p.m.

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6 errores que no debes cometer al elegir tenis para correr

A veces el problema no es correr, sino el par que elegiste; aquí te explicamos cómo darte cuenta.

En las tiendas, hay una enorme cantidad de tenis para correr con tecnologías varias y nombres prometedores que pueden llegar a confundir a quienes están interesados en adquirir unos nuevos, especialmente si recién se han decidido a practicar el running.

Si bien en los últimos años se ha normalizado el adquirir productos a partir de, por ejemplo, reseñas en TikTok, cuando se trata del calzado es mejor tener más cuidado; de lo contrario, aparecerán incomodidades que bien pudieron haberse prevenido.

¿Quieres saber a qué errores estás expuesto al comprar este tipo de zapatos? Entonces continúa leyendo los próximos párrafos con información que te ayudará a tomar decisiones de las que después no te arrepientas.

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1.  Empezar a correr sin entender qué necesitas

Las personas que van empezando, entre el impulso de iniciar ya y la falta de guía, no siempre se detienen a pensar en lo que sus pies necesitan, pues no todos los corredores tienen las mismas condiciones ni practican por los mismos motivos: hay quienes salen solo dos veces por semana y otros que alternan con caminatas y/o entrenamientos en casa.

Con eso en mente, primero conviene observar: cuántos días vas a hacerlo, en qué superficies, cuánto tiempo le dedicarás, etc. Dicha información, aunque parezca básica, da un nivel de claridad mayor que el de simplemente dejarse llevar por un anuncio.

Valen la pena opciones como comprar los tenis PUMA para correr, pues ofrecen diferentes tipos de soporte y amortiguación, dependiendo del ritmo y del nivel de impacto, así como tecnologías avanzadas (NITROFOAMâ„¢ o PUMAGRIP). Si tienes en cuenta detalles así desde el principio, entonces lograrás sentirte cómodo mientras tu cuerpo se adapta a la actividad.

 

2.  Darle mayor importancia a la estética

El color y la forma son relevantes, sobre todo cuando se busca algo que también pueda usarse fuera del entrenamiento; no obstante, cuando se trata de correr, tomar decisiones con base en lo visual puede costarte lesiones.

Nuestra recomendación es que te fijes tanto en los materiales, como en la suela y la estructura interna, porque aunque te los pruebes en tienda, recuerda que ya es otra cosa una carrera de diez y quince minutos en adelante.

No confundas ligereza con rendimiento, ni diseño con funcionalidad. Es válido escoger un par de tenis blancos si sientes que van con tu estilo, solo no englobes la compra en esos detalles: que tu prioridad sean las características que te darán un plus en la práctica del running.

3.  Fallar en la talla y el ajuste

Cualquier persona que tenga pensado adquirir su primer par para correr, pensaría que lo correcto es seleccionar algo en el mismo número del calzado que usa en su rutina diaria, el problema es que no está considerando que, durante una carrera, el pie se expande y su movimiento es distinto.

Dado que tanto el impacto del pie, como el roce, también pueden aumentar, es probable que los dedos la pasen mal, que aparezcan ampollas y que las uñas acaben lastimadas. El ajuste ideal debe dejar un pequeño espacio entre los dedos y la punta del calzado, el suficiente para que el pie tenga margen al desplazarse hacia adelante sin que el tenis quede flojo.

También se aconseja estar seguro de que el talón no se deslice y que el empeine se encuentre bien sujeto. Tip final: Pruébate los tenis con tus calcetines para entrenar y haz algunos movimientos similares a los que harías al correr. Si al primer intento ya sientes roce, presión o inseguridad al pisar, probablemente tal modelo no es el adecuado.

4.  No considerar el tipo de superficie donde corres

El running sobre asfalto no es lo mismo que hacerlo en tierra, pista o caminadora: cada superficie posee características particulares, y utilizar la misma suela para todas puede afectar desde tu estabilidad y el desgaste del calzado, hasta la forma en que tu cuerpo absorbe las zancadas.

 

Sé consciente de tus rutas: ¿incluyen banquetas o calles? Adquiere un modelo con excelente amortiguación y tracción en áreas duras; ¿hay senderos, terrenos irregulares? Lo que necesitas es una suela que ofrezca agarre y protección para evitar torsiones. ¿Corres dentro y fuera de la ciudad? Busca alternativas que se adapten a ambos escenarios.

5.  Confiar en promesas técnicas sin pensar en la comodidad

Actualmente, la gran mayoría de los tenis deportivos se han innovado con tecnologías que, aunque sustentadas, no precisamente equivalen a que el par será el apropiado para ti, así que no te dejes llevar por el lenguaje rimbombante que leas en las descripciones.

La comodidad real es aquella que encaja con tu forma de pisar y con lo que sientes al moverte. Hay gente a la que va bien con una suela firme, otra prefiere una suave; algunos se inclinan hacia una sensación de rebote, y otros, le dan peso a la estabilidad. En todos los casos, la experiencia personal debe ser prioritaria.

6.  Pasar por alto las primeras señales de molestia

Una sensación extraña en la rodilla, un tirón leve en el talón, una rigidez al terminar de correr... Todo eso es hasta cierto punto normal, siempre que suceda una sola vez, porque cuando es algo que se repite, hay que prestar atención. Seguir entrenando como si nada, confiando en que "se va a pasar solo", no es opción.

No ignores a tu cuerpo y revisa tu calzado, asegurándote de que no sea el culpable el malestar, porque uno que ya se encuentra muy desgastado, por lo general es el detonante de molestias; no dudes en cambiar de tenis y en rotar pares, o bien, en hacer una pausa antes de que el dolor te obligue a detenerte.

Ahora sí, ¡a correr por los tenis que te favorezcan!

Haz una lista con alternativas y ve descartando una por una hasta quedarte con el par ganador, recordando no dejarte influenciar por ideas que no tienen que ver contigo ni con tu rutina. Corres por ti, por moverte mejor, por sentirte bien, y cuidar tus pies también es parte de ese proceso.