Del espacio a los videojuegos, así fue el Snapdragon Bootcamp
El helicóptero Ingenuity en Marte utiliza procesador Snapdragon 801, ejemplo de confiabilidad y autonomía.
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En un salón lleno de computadoras, guitarras y videojuegos, el Snapdragon Bootcamp dejó claro que los procesadores ya no solo determinan la velocidad de un equipo. También pueden convertirse en el cerebro de un helicóptero que explora Marte, acelerar flujos de trabajo creativos o ejecutar videojuegos y herramientas de inteligencia artificial sin sacrificar batería.
Ese fue el hilo conductor del encuentro organizado por Qualcomm para mostrar cómo la evolución de sus chips está llegando a distintos escenarios, más allá de los smartphones.
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La primera parada fue, literalmente, otro planeta. Miguel Villamil, gerente senior de capacitación global de producto de Qualcomm, recordó que el helicóptero Ingenuity, desarrollado por la NASA para Marte, incorporó un procesador Snapdragon 801, originalmente diseñado para teléfonos inteligentes.
"Este helicóptero lo hicieron para que solo vuele cinco vuelos. Pero como vieron que la batería le dura mucho y es muy confiable, la NASA lo usó para 72 vuelos. Hoy todavía está en Marte, ya no vuela, pero el chip está ahí todavía mandando datos a la Tierra", informó.
Villamil explicó que el reto era enorme. Volar sin GPS, sin piloto y tomando decisiones de manera autónoma mediante sensores y cámaras. La experiencia, dijo, demuestra hasta dónde puede llegar una plataforma desarrollada inicialmente para dispositivos móviles.
De los teléfonos a las computadoras
Ese aprendizaje, aseguró Villamil, ahora se traslada a las computadoras. Qualcomm tomó cuatro décadas de experiencia optimizando el consumo energético en smartphones para diseñar una nueva generación de procesadores para PC, basada en arquitectura Arm y en el concepto System on a Chip (SoC), que integra CPU, GPU, NPU y memoria en un solo componente.
"No estamos usando un chip de smartphone en la PC. En realidad estamos creando un chip nuevo, con una experiencia nueva, que te da la batería y el rendimiento que uno necesita para el día de hoy", explicó.
Durante el encuentro también se destacó la expansión del ecosistema Snapdragon. En tres años pasó de 29 a 150 diseños de equipos compatibles y, gracias a la colaboración con Microsoft, hoy existen más de 7 mil 300 aplicaciones disponibles para esta arquitectura, de las cuales más de mil 900 ya son nativas. A ello se suman más de 3 mil videojuegos y compatibilidad con más de 10 mil impresoras.
Videojuegos y creatividad sin interrupciones
Las demostraciones prácticas fueron el centro del Bootcamp. Mauricio Santiago, del área de desarrollo empresarial de Qualcomm, mostró que Fortnite ya funciona de forma nativa sobre arquitectura Arm mediante el nuevo Snapdragon X2 Elite Extreme.
Con una configuración gráfica media-alta en resolución Full HD, el juego se ejecutó entre 50 y 60 cuadros por segundo. Además, una aplicación de modificación de voz utilizó la NPU del procesador para alterar el audio en tiempo real sin consumir recursos de la CPU ni de la GPU.
"Esta es una de las tantas cosas que pueden hacer que van a usar la tecnología de Snapdragon", comentó Santiago.
En otra estación, Santiago García, investigador asociado en Qualcomm, presentó flujos de edición de fotografía y diseño con programas como Lightroom y Photoshop. El objetivo era mostrar que tareas intensivas, como eliminar fondos, aplicar correcciones o transformar un boceto en una ilustración mediante IA, podían ejecutarse de manera fluida.
"Lo que está ofreciendo es que la experiencia sea fluida, que no tengamos que detener nuestro proceso creativo porque la máquina va más lento que nuestra mente. Queremos que la máquina sea más rápida que nosotros", dijo García.
Un estudio portátil
La última parada estuvo dedicada a la producción musical. Con una guitarra conectada directamente a una laptop con Snapdragon, se comprobó la ausencia de latencia gracias a un controlador desarrollado junto con Yamaha y Microsoft.
Mientras en una guitarra se ejecutaba una cadena de más de siete efectos en tiempo real y trabajaba con un proyecto de alrededor de 40 pistas, el consumo del procesador permanecía por debajo de 20%, sin ventiladores encendidos y funcionando únicamente con la batería.
El recorrido por las distintas estaciones del Snapdragon Bootcamp permitió observar cómo la evolución de los procesadores ya no se mide únicamente por la velocidad de cómputo.
La integración de CPU, GPU y NPU en un solo chip, junto con el crecimiento del ecosistema de aplicaciones y herramientas compatibles, apunta a equipos capaces de ejecutar tareas de inteligencia artificial, edición multimedia, videojuegos y producción musical con mayor eficiencia energética, un aspecto que Qualcomm considera clave para la siguiente generación de computadoras personales.
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