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VIDEO | RÉQUIEM: el sonido de la Semana Santa

La Semana Santa en San Luis Potosí y su riqueza cultural

Por María Elena Cruz

Abril 07, 2024 03:00 a.m.

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La Semana Santa en San Luis Potosí es pródiga en tradiciones que llenan las calles del Centro Histórico de luces, gente, colores y música. Los templos se abarrotan desde el Viernes de Dolores y el Domingo de Ramos, con cientos de potosinos rindiendo culto a una de los momentos más significativos de la Iglesia.

No pasa desapercibida la cantidad de conciertos, que suceden prácticamente a diario, de diversas agrupaciones musicales interpretando la música de temporada. Obras que relatan de la muerte de Cristo, del dolor de María al ver a su hijo en la Cruz y de la resurrección a través de cantos corales y música con siglos de antigüedad se escuchan en cada templo y recinto cultural de la capital.

La música sacra, aquella que va destinada a la Iglesia, existe desde hace siglos de años, los compositores más reconocidos como Mozart, Bach o Beethoven crearon piezas que en su momento serían equivalentes a las canciones que hoy en día se cantan en misas.

Desde que se fundó la Iglesia, los clérigos buscaron la manera de acercar a la gente a los actos litúrgicos, buscando músicos que compusieran y tocaran canciones que llamaran la atención de la gente, tocada durante las misas o en otros momentos para alabar a Dios.

"Desde que la Iglesia se fundó, era una forma de atraer a la gente y de hacerla participar. Con el tiempo, se va haciendo cada vez más y más complicada los cantos, se hace la polifonía, se hacen grandes obras, muy bellas", explica el maestro Luis Gabriel Salazar, director coral en la Escuela Estatal de Iniciación Musical "Julián Carrillo", quienes este año presentaron una de las obras más representativas de esta temporada: el Réquiem de Mozart.

Preparando el concierto

Desde enero de este año, los niños y jóvenes estudiantes de la escuela "Julián Carrillo" comenzaron a preparar una de las obras más complejas que han interpretado. Tanto para la orquesta como para el coro, el Réquiem de Mozart representa un gran reto.

Un réquiem se traduce como una misa de difunto. En pocas palabras, lo que se interpreta en un réquiem es lo que se tocaba en las misas dedicadas a algún fallecido o en su entierro. Suele interpretarse en esta época la alusión a la muerte de Cristo. La naturaleza fúnebre se refleja en la música y en la interpretación de los músicos y cantantes.

"Hay muchos retos. Una la parte técnica, por ejemplo en este caso que le estamos montando con los chicos, que es una escuela de iniciación. Otra, la cúspide de todos los que nos dedicamos al arte es llegar a expresar, pero a veces todavía estamos en la parte técnica y no alcanzamos como quisiéramos la parte interpretativa", comenta el maestro.

Horas de ensayo varios días a la semana se traducen en comprender la musicalidad y significado de la obra en cada una de sus partes. En su letra, se pide a Dios darles el descanso eterno a los fallecidos y que la luz perpetua los ilumine, escalando al momento en que sean enjuiciados por sus pecados, habla de los pecadores rechazados que son arrojados a las llamas y culmina pidiendo piedad a Dios. Cada fragmento es una experiencia diferente en sí misma como intérprete y como oyente.

El trabajo de los maestros como Luis Gabriel, director del coro, y Julio de Santiago, director de la orquesta, es guiar a sus alumnos en la ejecución de la obra, tanto en su técnica compleja como en su interpretación.

Los alumnos, reforzados con la participación de músicos de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí y coristas de la Capella Universitaria, los Virtus y Crescendo, así como ex alumnos de la escuela, concluyen con una presentación magistral en el templo de San Francisco, cuyas paredes retumbaron ante la solemnidad de la composición de Mozart.

"Es una suma de voluntades, es mucho trabajo, pero no lo decimos como queja, sino al contrario, es totalmente satisfactorio. Es como una artesanía, se va armando poco a poco, y si la volviéramos a presentar, no sale igual porque no hay dos artesanías iguales", afirmó el maestro Luis Gabriel.

Música de temporada

La música sacra no se reduce únicamente al Réquiem, un tipo de composición que tomaron varios músicos en diferentes épocas. Hay una amplia gama de géneros dentro de la música sacra que pueden interpretarse de acuerdo a la temporada.

En su momento, la Iglesia acompañaba las misas con este tipo de música, que animaran a la gente a participar. La Iglesia, así como la nobleza, contrataban a los mejores instrumentistas y compositores del momento, cuyos estilos iban variando de acuerdo a la época.

"Gran parte de lo que tenemos se lo debemos a las iglesias, a todas las iglesias. Todas en su momento quisieron hacer también una forma como que demostrar el poder que tenían, haciendo cosas cosas bellas a través del arte", explica Luis Gabriel Salazar.

Se crearon composiciones inspiradas en los textos bíblicos, teniendo así obras para diferentes temporadas del año de acuerdo a las tradiciones católicas, cristianas, anglicanas, protestantes y demás.

El "Stabat Mater", por ejemplo, es una composición que narra el sufrimiento de María, la dolorosa, al ver a su hijo muriendo en la cruz. Se trata de un poema que distintos compositores han adoptado para crear su propia versión musical, siendo las más conocidas las de los barrocos Giovanni Batista Pergolesi y Antonio Vivaldi, o compositores contemporáneos como Karl Jenkins. Cada compositor, dependiendo de su espíritu y de su época, le dará un toque diferente, pero el significado se mantiene.

"Componen a su estilo pero el texto es el mismo, dedicado a la madre que está doliente porque ve sufrir y morir a su hijo. Son textos bíblicos, son textos ya hechos, no fueron inventados porque alguien dijo. Ya están y los toman y hacen sus obras basadas en ellos".

La mayoría de los músicos compuso algo religioso y compuso normalmente para dos o tres momentos: el nacimiento de Jesús en Navidad; su crucifixión y muerte en Semana Santa; y su resurrección en la Semana de Pascua.

Obras como "El Mesías" de Georg Friedrich Haendel, con su famoso "Aleluya" celebran el nacimiento de Jesús. Otras como "La Pasión según San Mateo" de Johann Sebastian Bach narran la muerte de este personaje. Así como estas historias se cuentan en la pintura, la escultura o incluso en el cine hoy en día, también se cuentan a través de la música.

La música sacra

en nuestros días

Si bien ahora estas piezas se interpretan en momentos especiales, la realidad es que en sus años eran composiciones del día a día en las liturgias. Sobre todo pequeñas obras más sencillas llamadas motetes, cantatas, himnos o los famosos villancicos.

"Llegó un momento en que era tan complicada la música que obviamente el pueblo no estaba acostumbrado, no lo cantaba, simplemente se convertían en espectadores. Lo admiraban, era muy bello, pero no participaban con su voz en ellos", platica Luis Gabriel.

Se había perdido el principal motivo de crear la música sacra, que era acercar a la gente y hacerla parte. Después del Segundo Concilio Vaticano en 1959, donde se reformaron diversas costumbres de la Iglesia Católica para adaptarse a la modernidad, uno de los puntos que se tocaron fue la música litúrgica.

Se acordó que los ritos y la música que se tocara en ellos pudieran ser interpretados en el idioma de cada región, pues antes sólo se interpretaban en latín, y además se acordó tomar en cuenta el folklore de cada país para las composiciones musicales.Las obras de los grandes compositores ya mencionados se fueron convirtiendo en composiciones más sencillas, dirigidas a que todos pudieran cantarlas al asistir a misa.

Lo que hoy cantamos como "Señor, ten piedad", "Cordero de Dios" o "Santo" en misa los domingos, en algún momento fueron "Kyrie Eleison", "Agnus Dei" o "Sanctus" en diversas obras majestuosas cantadas en latín por grandes coros o solistas, interpretadas por orquestas de músicos virtuosos y compuestas por compositores de renombre.

"La idea es que la música sea una especie de eslabón para que se eleven las almas o el espíritu", así lo define el maestro Luis Gabriel Salazar.

Apoyar

el talento potosino

Así como los niños y jóvenes de la escuela de música "Julián Carrillo" interpretaron este año el Réquiem de Mozart, diversas agrupaciones musicales se preparan cada año para ofrecer sus mejores conciertos en esta temporada.

Los templos y recintos culturales se llenan con cantos y música narrando la historia de Jesús en alusión a la temporada, tanto en Semana Santa como en Navidad, demostrando sus habilidades y talentos musicales.

Será siempre una buena idea disfrutar de un poco de música, conociendo su significado e historia, como parte de las actividades características de Semana Santa en San Luis Potosí, así como una experiencia espiritual para conectar con los motivos de esta época de una forma diferente.