FDA acelera revisión de drogas psicodélicas tras orden de Trump
La orden ejecutiva de Trump busca flexibilizar restricciones y acelerar investigaciones sobre drogas psicodélicas en EE. UU.

WASHINGTON (AP) — La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) informó el viernes que ofrecerá una revisión ultrarrápida a tres fármacos psicodélicos que se desarrollan para tratar afecciones de salud mental, incluida la depresión, el paso más reciente del gobierno del presidente Donald Trump hacia una posible aprobación de los tratamientos experimentales.
Trump firmó una orden ejecutiva el fin de semana pasado en la que ordenó a la FDA y a otras agencias federales que aceleren la investigación y flexibilicen las restricciones sobre los psicodélicos, una clase de drogas alucinógenas que siguen siendo ilegales según la ley federal.
La FDA indicó que otorgó vales de revisión prioritaria a dos compañías que estudian la psilocibina —el ingrediente activo de los hongos alucinógenos— para formas de depresión difíciles de tratar. Una tercera empresa recibió un vale para la metilona, un fármaco relacionado con el MDMA, para el trastorno de estrés postraumático. En el comunicado de prensa en el que anunció la noticia, la FDA no reveló el nombre de las compañías.
"Se lo debemos a los veteranos de nuestra nación y a todos los estadounidenses que sufren estas afecciones: evaluar estas posibles terapias con urgencia", señaló en un comunicado el comisionado de la FDA, Marty Makary.
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Los vales no garantizan la aprobación, sino que significan que los reguladores intentarán acortar sus revisiones de un periodo de meses a semanas.
Las medidas recientes sobre los psicodélicos reflejan un creciente respaldo popular a estas sustancias que alteran la mente entre los simpatizantes de Trump, entre los que hay veteranos de combate y seguidores del movimiento Make America Healthy Again (Hacer que Estados Unidos vuelva a ser saludable), encabezado por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr.
En julio pasado, Kennedy dijo a miembros del Congreso que su departamento buscaba que los psicodélicos estuvieran disponibles para afecciones psiquiátricas difíciles de tratar en el plazo de un año. Algunos de los principales aliados y miembros del equipo de Kennedy son partidarios de estos fármacos.
Calley Means, exintegrante del equipo de campaña de Kennedy y actual asesor principal de salud, escribió anteriormente sobre el "sorprendente" poder de los psicodélicos y sobre sus planes de invertir en empresas que desarrollan estos fármacos.
El trato especial de la FDA a los psicodélicos probablemente reavive el escrutinio de su programa para acelerar las revisiones de medicamentos, conocido como el programa de Vales de Prioridad Nacional del Comisionado.
Miembros demócratas del Congreso han señalado que los vales han ido a empresas favorecidas políticamente por la Casa Blanca, incluidas aquellas que han aceptado recortar los precios de sus medicamentos.
En una medida aparte, la FDA autorizó las pruebas iniciales de un fármaco relacionado con la ibogaína, un potente psicodélico elaborado a partir de un arbusto africano, para personas con trastorno por consumo de alcohol. Se sabe que la ibogaína a veces provoca ritmos cardíacos peligrosos, pero ha sido adoptada por veteranos de combate como una forma de tratar el trauma y la adicción.
La farmacéutica DemeRx está dirigida por una empresa de investigación radicada en Florida que comenzó a estudiar la ibogaína como tratamiento para la adicción a la cocaína en la década de 1990, antes de que funcionarios federales de salud retiraran el financiamiento para ese trabajo.
"Cada propuesta de subvención que presenté (al Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas) fue rechazada", declaró a The Associated Press la neuróloga Deborah Mash, fundadora de DemeRx. "No pude conseguir ese financiamiento y por eso la ibogaína no avanzó en la década de 1990".
Se sabe que la ibogaína causa alucinaciones intensas, náuseas, vómitos, temblores y, en ocasiones, ritmos cardíacos irregulares peligrosos. Mash afirma que el fármaco de DemeRx es un metabolito de la ibogaína y no conlleva los mismos efectos alucinógenos ni los mismos riesgos que el fármaco original.
En el evento de la Casa Blanca sobre psicodélicos, celebrado el sábado, se sugirió que aliados políticos de Trump contribuyeron a impulsar estos fármacos hasta colocarlos en lo más alto de su agenda.
Joe Rogan, el podcaster que se presentó en el evento en el Despacho Oval, contó que le envió un mensaje de texto a Trump sobre el psicodélico ibogaína, del que ha hablado repetidamente en su programa. Según Rogan, el presidente respondió rápidamente: "Suena genial. ¿Quieres la aprobación de la FDA? Hagámoslo".
El respaldo de Rogan a Trump, días antes de las elecciones de noviembre de 2024, fue visto por asesores de la Casa Blanca como un factor clave en su victoria electoral.
A principios de esta semana, Rogan comentó en su programa que conoció la ibogaína por su amigo Ed Clay, entrenador de artes marciales mixtas y empresario que organiza retiros que la utilizan en México.
Prácticamente todos los psicodélicos, incluidos el LSD, la psilocibina y el MDMA, están clasificados como sustancias de la Lista I, una categoría para drogas de alto riesgo que no tienen un uso médico aceptado.
Durante décadas, las farmacéuticas evitaron estas sustancias debido a las dificultades de estudiar fármacos que son ilegales según la ley federal.
Pero decenas de pequeñas farmacéuticas, muchas impulsadas por inversionistas de Silicon Valley, se han sumado recientemente a la carrera por obtener la aprobación de la FDA para diversos psicodélicos. Por ejemplo, el multimillonario tecnológico Peter Thiel —quien ha hecho donaciones políticas a Trump y al vicepresidente JD Vance— ha invertido en AtaiBeckley, una empresa que estudia el MDMA y otros compuestos psicodélicos.
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