Narges Mohammadi denuncia represión y crisis en Irán
La activista y Nobel de la Paz 2023 enfrenta 16 años de prisión y denuncia torturas en Irán.

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Los iraníes sufren debido a que la miseria económica y la represión interna no dejan "espacio para que la gente respire" tras un año y medio de guerras, declaró a The Associated Press la activista de derechos humanos más destacada del país.
Narges Mohammadi, de 54 años, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2023, fue liberada temporalmente de prisión por razones médicas a principios de año tras desmayarse y ser trasladada a un hospital.
Sus memorias, tituladas "A Woman Never Stops Fighting" ("Una mujer nunca deja de luchar"), fueron escritas tras las rejas, y varias partes de ellas se sacaron clandestinamente con ayuda de otras reclusas. Este mes se publican ediciones en francés, alemán y otros nueve idiomas. Las ediciones en inglés y farsi se publicarán el próximo año.
En una entrevista realizada por la AP el viernes desde fuera de Irán, Mohammadi afirmó que los iraníes lidian con múltiples crisis derivadas de la guerra actual, del creciente peso de la presión económica y de las brutales represiones contra las protestas.
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"Lamento decirlo, pero desde el estallido de la guerra, en los últimos meses y en el último año y medio, hemos visto que la represión en la sociedad ha aumentado gravemente y ahora, con estas presiones económicas y con la represión que realmente no ha dejado espacio para que la gente respire, es la gente la que está pagando un precio extremadamente alto", afirmó.
Pero señaló que muchos iraníes siguen desafiando en silencio a sus dirigentes, un cambio que, según ella, se remonta a las protestas realizadas en 2022 por la muerte de Mahsa Amini, una joven de 22 años que falleció en un hospital tras ser detenida por violar el estricto código islámico de vestimenta impuesto por las autoridades.
La publicación de su libro este mes coincide con el aniversario de la muerte de Amini para honrar su memoria, indicaron los representantes de Mohammadi. Las ediciones en inglés y farsi se publicarán en septiembre de 2027 por el mismo motivo.
"Si sales a las calles, ves una ola de resistencia entre la gente, una ola de conciencia y su determinación de defender sus derechos", afirmó Mohammadi. Señaló que la represión gubernamental se ha intensificado, pero que muchos miembros de una nueva generación más joven "conocen sus derechos" y se mantienen firmes.
"Y eso nos da motivos para la esperanza", concluyó.
La AP acordó no hacerle a Mohammadi preguntas específicas sobre la situación política y los líderes de Irán, por preocupaciones sobre su seguridad, aunque ella habló en términos generales sobre el costo de la guerra.
Activista Narges Mohammadi denuncia detención y torturas
Mohammadi dice que su detención fue "una amenaza para su vida"
En su entrevista con la AP, Mohammadi —quien ha sido encarcelada repetidamente durante décadas por defender los derechos humanos y estaba tras las rejas cuando recibió el Nobel— describió su arresto más reciente, su detención y su estado de salud.
Contó que fue golpeada brutalmente por las fuerzas de seguridad cuando la detuvieron en diciembre en la ciudad nororiental de Mashhad. Ella y un grupo de activistas asistían a una ceremonia en honor del abogado de derechos humanos Khosrow Alikordi, quien fue hallado muerto en su oficina.
Fue arrestada cuando pronunciaba un discurso público. Fue condenada a siete años y medio de prisión por asistir a esa concentración. Ahora enfrenta un total de 16 años tras las rejas y a más de 100 latigazos. No ha sido azotada, pero pasó largos periodos en régimen de aislamiento.
"Mi detención realmente fue una amenaza para mi vida", afirmó. "Me lastimaron gravemente la cabeza, porque la mayoría de los golpes fueron en la cabeza y, pese a estar en esas condiciones, me mantuvieron dos meses en aislamiento, durante los cuales mi estado fue realmente preocupante".
Perdió el conocimiento el 1 de mayo y fue liberada bajo fianza casi 10 días después y trasladada a un hospital en Teherán, donde permaneció otras dos semanas.
Sacó clandestinamente fragmentos de sus memorias, que había empezado a escribir en 2019 durante una estancia anterior en la tristemente célebre prisión de Evin, en Teherán, donde se mantiene a muchos presos políticos. Ese año había perdido sus notas manuscritas cuando la trasladaron a otro lugar.
Esta vez, dijo, "con la ayuda de otras reclusas, logramos sacar unas cuantas páginas, unas pocas páginas cada vez. Si no fuera por ellas, no habría podido hacerlo".
Sobre su salud, afirmó: "Me estoy recuperando".
Inspiración y resistencia en la lucha de Mohammadi
Mohammadi afirma que otras mujeres la inspiraron
La activista contó que, al crecer, se inspiró en historias de otras mujeres, empezando por la de su propia madre.
"Intenté ponerle una imagen a cada una de ellas: cómo estas mujeres realmente lograron cambiar su mundo, su sociedad, a ellas mismas, a la siguiente generación; hacerlas conscientes, hacerlas resistir".
También recordó "memorias aterradoras" de su infancia durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 y cómo desarrolló "un odio hacia la guerra".
"No era más que una niña cuando ocurrió la guerra entre Irán e Irak, pero recuerdo mucha represión, la represión de muchas corrientes y fuerzas políticas, muchas ejecuciones que ocurrieron en el silencio y la oscuridad de Evin y de prisiones en todo el país", señaló.
Se arriesga a volver a prisión
Recordó su preocupación cuando se enteró de que la prisión de Evin había sido bombardeada durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán en 2025, un periodo en que ella estaba fuera del recinto penitenciario.
"En ese momento, sentí que, en este país, estamos en la intersección de la injusticia, la discriminación, la guerra, el autoritarismo", afirmó. "Todo eso pisotea los derechos humanos de nuestro pueblo".
A Mohammadi le han impuesto condenas que suman 44 años de prisión. Ya ha pasado 10 años encarcelada, incluidos 161 días en aislamiento. Tiene prohibido viajar al extranjero desde 2009 y no puede reunirse con su esposo y sus dos hijos, que viven exiliados en Francia.
"Mi condena está actualmente suspendida y debo regresar cuando el poder judicial emita la orden", añadió más tarde en un mensaje de texto compartido por su equipo.
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