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Fiscalía recibe denuncias por abusos en Escuela Normal Mactumactzá

Estudiantes relatan privación de agua y jornadas forzadas durante la semana de inducción en la Normal Rural Mactumactzá.

Por El Universal

Agosto 03, 2026 08:55 p.m.

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Fiscalía recibe denuncias por abusos en Escuela Normal Mactumactzá
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      TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., agosto 3 (EL UNIVERSAL).- Dos hombres y una mujer que pidieron abandonar la semana de inducción en la Escuela Normal Rural Mactumactzá, porque no soportaron el "sufrimiento" al que fueron sometidos, narraron que lo más difícil para ellos, fue sobrevivir sin tomar agua durante los días que permanecieron en el plantel, bajo la vigilancia de los integrantes del comité estudiantil.

      Detalles confirmados sobre malos tratos y privación de agua

      Uno de los muchachos narró que vive con su abuela, pero en su comunidad, saben que, para ir a trabajar a la parcela, lo primero que debe realizarse, es llevar agua para poder soportar la jornada de trabajo en el campo. "Aguante cuatro días, porque mi cuerpo no daba para más", narró el joven que ha pedido no ser identificado como los demás de sus compañeros y compañeras.

      Durante cuatro meses se preparó para realizar el examen en la Escuela Normal, que aprobó, pero jamás pensó pasar por los malos tratos. "Fue una experiencia mal para mi realmente; porque yo llegué con una ilusión de ser maestro". "Yo pasé el examen; estudié por casi cuatro meses y que me salgan con eso, es una injusticia".

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      El joven contó que eran desperados por los miembros del comité estudiantil durante la madrugada, para llevarlos a trabajar al área de siembra del plantel, donde les daban machetes sin filo o dañados, para cortar maleza. Al terminar la jornada de trabajo, debían de compartir un vaso de agua, entre cuatro o cinco compañeros.

      Después de que pidió su salida, fue a un chequeo médico, donde le dijeron que tenía deshidratación extrema. "Te privan totalmente del agua, aparte no te dejan ir a los baños, que si quieres ir al baño, vas a ir solamente cuando ellos te digan". "Nos quitaron el agua, que es lo que me hizo mal a mí. Un vaso para cuatro o cinco personas. Lo vi muy feo".

      Cuatro días es lo que aguantó el joven, porque no pudo soportar más los malos tratos, hasta que los miembros del comité de lucha decidieron ir a dejarlo en las inmediaciones de un mercado, donde solicitó ayuda.

      Ahora exige que se le respeten su derecho a ingresar a otra escuela normal, porque cuando fue sometido a los trabajos forzosos, los miembros del comité estudiantil les decían que "si no aguantaban", entonces "que se fuera" del plantel, porque el lugar se lo asignarían a otro aspirante a maestro.

      ¿Cómo ocurrió la semana de inducción y qué declararon los afectados?

      Otro muchacho contó que llegó a la Escuela Normal Rural Mactumactzá, porque su familia no tiene recursos económicos para ir a otra escuela para su formación de maestro. "Entramos con ganas de estudiar, con ganas de superarnos a nosotros mismos, de tener oportunidades nuevas en la vida".

      Los miembros del comité de lucha les hablaron de la semana de inducción, como un evento "de color rosa", que una vez en la escuela, irían a cuidar los animalitos que tienen en la granja, que tendrían actividades deportivas y luego tomar sus clases. "Realmente no te dejan dormir, no te dejan hacer nada. Te despiertan a cada rato. Te dicen que en la Mactumactzá, no se viene a descansar, sino se viene a trabajar. Te dicen que un día se viene a trabajar, el otro también y más pesado todavía".

      En cuanto a la comida, la describe como "horrorosa", mal cocida o quemada, pero, además, el estudiante está obligado a tomar una taza de café hirviendo en pocos minutos, pero luego trotar en el plantel durante 30 minutos, con botas de caucho.

      Una muchacha describió la semana de inducción como "muy complicada", principalmente por la falta de agua, porque era insuficiente un vaso, que debían compartir con cuatro de sus compañeras.

      José Núñez, padre de una estudiante que sufrió deshidratación y un problema renal, por falta de agua, leyó un documento dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se dice que la semana de inducción, no es ninguna novatada, sino un martirio para los estudiantes. "Se les ha quitado el sueño, el alimento, el agua, la dignidad, se le ha humillado, golpeado y amenazado".

      Pero mientras más salen las denuncias en medios de comunicación, los miembros del comité de lucha continúan con los malos tratos en contra de los que se quedaron en el plante, porque "más les han aumentado los castigos a esos muchachos; los tienen como rehenes, aprovechándose de que son pobres, de que son indígenas, de que vienen de abajo y creen que no tienen voz ni voto".

      Los miembros del comité de lucha tienen un grupo de "halcones" o "espías", para saber qué denuncias hay en su contra, durante las conferencias de prensa o entrevistas que han brindado a los medios de comunicación, "pero todo lo que decimos es la pura verdad y por eso damos nuestro nombre, nuestro rostro y nuestras firmas; que lo sepan, que lo escuchen, que lo entidad". "La verdad no se puede ocultar", dijo Núñez, originario de la comunidad Naranjos, del municipio de Simojovel, en el norte de Chiapas, de donde salió su hija para estudiar en la Normal.

      José Núñez es la voz de los padres de familia y estudiantes que no han podido llegar a Tuxtla Gutiérrez, para hacer denuncias o hablar con medios de comunicación, porque viven en comunidades ubicadas entre cinco a seis horas, aunque otros aspirantes a maestros son originarios de otros estados.

      Lo que piden ahora a la Secretaría de Educación, es que los estudiantes que no pudieron soportar los malos tratos, que sean reubicados en otras escuelas oficiales del gobierno, donde "estén seguros", que se haga justicia por lo que sufrieron. "No buscamos venganza, buscamos justicia; no pedimos privilegios, pedimos que se cumpla la ley".

      Algunos de los estudiantes permanecieron en el plantel durante cuatro a once días, hasta que clamaron para que los sacaran porque no soportaban más los malos tratos, pero saben que el comité estudiantil ha dicho que "no les van a hacer nada", "que nunca los van a tocar". "Ellos se siente libres de hacer lo que quieren; causar un crimen dentro de la escuela, quieren decir que nunca les van a tocar, es lo que están dando a entender".

      Hasta ahora, son 10 los jóvenes, entre hombres y mujeres, los que pidieron su salida del plantel, pero en la Fiscalía hay igual número de denuncias de los padres de familia, confirmo Núñez. "Pues hemos sabido (que hay) como diez, porque después que el Fiscal (Jorge Luis Llaven) anunció en los medios que ya había seis o cinco denuncias formales, que han hecho (los padres) a los días siguientes llegaron varios (más)".

      Núñez aseguró sentirse defraudados por la falta de justicia. "Nos ponemos tristes al pensar que, aunque se haga o se hiciera las denuncias formales; si realmente nadie va a acudir a la justicia, nadie va a hacer justicia a favor de nuestros muchachos, de nuestra gente humilde que viene mayormente de comunidades indígenas, entonces: ¿Para qué estamos haciendo (¿las denuncias?". "¿Para qué nos citan (ante el Ministerio Público)?".