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¿DÓNDE QUEDÓ LA BOLITA?

Por Juan José Rodríguez

Octubre 01, 2026 03:00 a.m.

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      ¿Ya rindió Morena la plaza ante el verde-gallardismo? Muchos potosinos están convencidos de que sí, a raíz de la designación de Elí César Cervantes. Yo mantengo algunas dudas al respecto, así como reservas sobre los alcances reales, en estos tiempos, de una rendición de la plaza. Creo, además, en la razón del clásico: "Esto no se acaba hasta que se acaba".

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      Lo primero por lo que resulta poco digerible la idea de que la postulación de Elí es para que en el 2027 el gallardismo verde gane o gane, es porque forma parte de un paquete desmesurado de "obsequios" políticos de Morena y, en un sentido más amplio, de la 4T para el partido del tucán; "paquete" que rebasa con mucho su peso electoral real (del Verde). 

      Aquí conviene detenerse brevemente en una consideración: los potosinos tenemos una percepción particular y localista del PVEM porque en San Luis su intención de voto se ha movido entre el 18 y el 26 por ciento, cifras distantes de las mediciones nacionales (dos de ellas recién hechas por Mitofsky y Buendía y Márquez, ambas en vivienda) que en promedio le dan el 5.3 por ciento.

      Como quedaron las cosas el martes, luego de que la dirigencia nacional morenista concluyó la designación de sus Coordinadores de la Defensa de la Transformación y la Soberanía en las 17 entidades donde habrá elecciones de gobernador el año próximo, el PVEM, con una preferencia electoral de apenas el cinco por ciento se estaría levantando con el 25 por ciento de las candidaturas disfrazadas de coordinaciones (4 de 17: Quintana Roo, Nayarit, Baja California Sur y San Luis Potosí). Mucha desmesura.

      Sus razones tendrán y los puntos finos de toda la trama nacional ya irán apareciendo, pero de entrada, incluso para sectores populares no educados políticamente, algo muy oscuro tiene que haber ahí para semejante derroche morenista.

      Uno de los intentos de explicación más sensatos que he escuchado al respecto contiene cuatro componentes: a) que Morena no tiene oposición afuera y sería muy tonto inventarse una adentro confrontando a sus gobernadores, propios o aliados; b) que de las más altas alturas han dejado claro que dinero de las arcas públicas federales no habrá para campañas, por lo que será a nivel local que se resuelva lo del financiamiento; c) que se respetó a rajatabla la condición de no postular a ningún impresentable; nadie con relaciones sospechosas, y d) que aplicó la divisa inconfesa de esta administración federal: evitarse problemas hasta donde sea posible.  

      Con todo y su racionalidad, la argumentación del párrafo anterior no justifica la inocultable desproporción entre los servicios verdes y el pago morenista.

      Antes de que alguien me lo haga notar, puntualizo: la de San Luis Potosí no es una candidatura cedida por Morena al Verde. Ya es suya. De lo que se trata es de salvar al gallardismo de la posibilidad real y constatable de que sea derrotado por ir sin alianza con Morena y/o PT. Vista la inviabilidad de la asociación electoral por el factor nepotismo, se estaría pretendiendo repetir el esquema del 2021, cuando en una pestilente operación política entre Mario Delgado, Juan Manuel Carreras y Gallardo, postularon a la priista y funcionaria de un gobierno priista Mónica Rangel, para que le hiciera el caldo gordo a RGC y de paso se echara un remiendito.

      Cuidado con las comparaciones fáciles. Con todo y su bajo nivel de conocimiento y escasa intención de voto, Elí no es Mónica. El exdelegado de la SICT es morenista desde el principio y en el ámbito de su partido todo mundo sabe que mantiene particular cercanía con las hermanas Rodríguez Vasquez, Rosa Icela y Rita Ozalia, ambas cuáles serían muy crueles y políticamente muy perversas si echaran a los perros a su buen y leal amigo.

      Si de lo que se trata es de ayudarle a Gallardo y a su esposa a no tropezar con la piedra del fracaso ¿por qué no buscar otro patiño tipo Mónica Rangel? ¿Por qué mandar al matadero a un compañero partidista que no ha hecho más que ser un buen morenista?

      Al final del día, en esta temática, yo me quedo con la idea de que en realidad Elí está cuidándole la silla a alguien. ¿A quién? No lo sé. Lo mismo puede ser a cualquiera de las hermanas, a un externo en proceso de negociación o vaya usted a saber.

      Pero quedan otras aristas por considerar. Por ejemplo, ¿qué garantía hay de que los votos que presumiblemente perderá Morena -postulando un candidato sacrificial- vayan a parar a manos del gallardismo? Yo digo que ninguna.

      Intento explicarme. A diferencia del 2021, cuando de manera abrumadora los morenistas potosinos rechazaron dar su voto a Mónica Rangel por considerarla una extraña con pasaporte guinda falsificado, ahora le estarían negando el voto a uno de los suyos, genuino. Esto, en lógica elemental, volvería inexplicable por qué sus compañeros de partido en vez de por Elí votarían por doña Ruth.

      Imposible sustraer de la ecuación el hecho de que desde hace más de cinco años el gallardismo ha maltratado de una u otra forma al morenismo potosino. Lo mismo pasándole por encima la aplanadora electoral a su dirigente estatal; "robándoles" a los alcaldes más importantes que habían ganado en las urnas, disputándoles a sillazos los mejores lugares de cuanto evento bipartidista hubo, y cooptando de manera "muy convincente" a varios de sus diputados locales. La lista de agravios es grande.

      Quizá la derivación más interesante es que de súbito se plantó a mitad del escenario el famoso y huidizo voto útil. ¿Cuántos morenos convencidos de que a Elí Cervantes lo mandaron a perder podrían optar por entregar su voto a otro candidato fuerte, como Enrique Galindo, por ejemplo?

      En términos simplificados, el sentido del llamado voto útil es algo así como "no te puedo ganar, pero sí puedo ayudar a que te gane otro".

      ¿Cuántos militantes guindas, convencidos y leales, comparten la idea de que votar por un proyecto nepotista es una derrota moral para la presidenta Sheinbaum?

      Por ahora, mientras no venzan los plazos oficiales de registro de candidaturas, todo puede pasar. Aquí en nuestro estado ese plazo inicia el 21 y vence el 27 de febrero próximo. Tiempo hay para cualquier ajuste.

      INFORME Y MANIFIESTO

      No sé cuántos potosinos de los que escucharon ayer el informe de Enrique Galindo recuerden hoy los metros cuadrados de pavimento que se tendieron; cuántas nuevas luminarias se instalaron o cuántas toneladas de basura se procesaron. De lo que sí estoy convencido es de que la gran mayoría recuerda que el alcalde quiere ser gobernador y que pidió permiso de sus electores para emprender trabajo 

      de proselitismo en las cuatro regiones.

      Los de mente afilada hicieron un registro más fino, como me lo refleja el comentario de un viejo y sagaz amigo. "Qué cabrón salió Galindo. Le enmendó la plana a Gallardo, lo contradijo, le hizo pedacitos su eslogan favorito, le mostró que no le tiene miedo y que los tiempos de cuidar las formas ya se acabaron. Todo sin necesidad de mencionarlo".

      Yo diría también que asistimos a una puesta en escena muy cuidada, cargada de simbolismos y de mensajes implícitos. El de la inclusión, por ejemplo. Veo las fotografías de las primeras filas con exgobernadores de partidos distintos; media docena de exalcaldes, Conchalupe y su sobrino Xavier Nava. No resaltó tanto la capacidad de convocatoria, sino el tiro de precisión de invitar sin rencores, sin resentimientos, sin complejos.

      Y lo que para mí es la cereza del pastel: en tiempos de autoritarismo, de exhibiciones impúdicas de poder, de prepotencia a espuertas y de mucho decir sin escuchar, el gesto de pedir permiso a sus conciudadanos para continuar su proyecto político me pareció particularmente astuto, y sin duda será fructífero. Ahí se escuchó el aplauso más largo y sonoro.

      Creo también que sin ser el más emotivo o memorable, porque además ni siquiera se enmarca en una referencia personalizada, el mensaje más profundo y políticamente significativo es el tácito de "yo no te tengo miedo".

      Habrá que ver qué sigue. Puede haber de todo. Desde un diálogo renovado y respetuoso que evite la profundización de desacuerdos y adversidades, hasta una embestida furiosa vía el Instituto de Fiscalización Superior del Estado; la Contraloría General del Estado, avanzar en la desintegración del Interapas y todo ese repertorio de amenazas e intimidaciones que tan eficaces han sido en el pasado, sobre todo en el interior del estado.

      Significativo, muy significativo, me parece, la presencia en lugares preferentes de las dirigencias nacional y estatal del PAN, así como de la lideresa estatal priista y del secretario de organización del CEN, enviado por Alito en su representación. Es decir, según yo lo veo, la posibilidad de la alianza entre azules y tricolores está más viva que nunca. 

      COMPRIMIDOS

      Lo del abandono de la cancha por parte de Gerardo Sánchez Zumaya era una jugada cantada. Estaba políticamente sentenciado desde apenas asomar la cabeza. Ignoro las razones puntuales para su veto, pero varias veces en el curso del último par de años escuché en las alturas que de ninguna manera sería candidato ni por Morena ni por cualquier otro partido. Sabrá Dios que pecados habrá cometido, pero se lo advirtieron y se lo cumplieron. Alguien que conoce la manta me dijo que el golpe final consistió en mostrarle unas carpetas de investigación. Si tal cosa es cierta, yo me pregunto ¿y por qué nomás a él? Ni que fuera el único.

      La última derrota jurídica de nuestros poderes Ejecutivo y Judicial (digo última por más reciente no por final) en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que anuló lo que quedaba de la llamada Ley Esposa, tuvo un rasgo que no deja de ser interesante. Votaron en contra del dictamen el par de ministros(as) que habitualmente favorecen los intereses del gobierno potosino, con lo que a veces logran inclinar de manera definitiva el fiel de la balanza. Esta vez ni así les alcanzó. Y vuelve a emerger el triste papel que en ese fracaso legislativo jugó nuestro alguna vez respetable Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana.

      No deja de inquietar el ánimo observar cómo millones y millones de dólares se pagan del erario público para el entretenimiento y la autopromoción política, y enfrente nos encontramos con que por falta de unos pocos millones de pesos el Centro Estatal de Trasplantes está en riesgo de dejar de salvar anualmente un centenar o más de vidas potosinas. Hay sentidos de prioridades verdaderamente absurdos y detestables.

      Hasta el próximo jueves (espero).